A

Todo está en el aire como lo que pasa.

Donde podía verse, se vio, en la calle, 

estaba solo estando acompañado.

Ayer hasta ayer, ser víctima sin que

desee que se convierta en victimario.

Encontrarse, nada de extraño

sí se está en la misma corriente 

de aire, ¿la misma cara en el agua? 

Quien recuerda es por el cariño en huida.

Lo que profundo llega para volver a la 

superficie necesita de una sacudida 

dentro, muy adentro parecido al 

viento de invierno que arroja frío. 

E

No podía hacerse otra cosa. 

Quien primero ve es el que dice  

nombrarse y si principia a saludar 

con el nombre del otro, no sabe 

que hay que comenzar primero

a socorrer la víctima aun lo ignore.

I

Quien recuerda cuando 

conoció teje junto así 

una suave brisa de otoño 

y primavera que se detiene

cuidadosamente en el árbol

donde se ven las hojas 

balancearse en las ramas,

en la superficie del río fluir,

caer los frutos como estaciones: 

sonrojo en caos por la vida delante. 

O

Quien tiene cara de doliente, 

hay crueldad del instante

de la primera impresión,

conoció piedra a piedra 

al tirarla al agua y ahora 

en Luz encender el camino  

y diga, afuera el aire, 

la respuesta 

no está afuera sino dentro.

U

En el encuentro que ya no es encuentro

aúlla como lobo de agua turbulenta

estas vocales incendiadas, fatuas, 

siendo el mismo número a la izquierda,

a la derecha la corriente de aire calurosa.

Quien deja nada por nadie en apariencia,

lo que se deja por el otro está devuelto

antes de devolverse a ver: ocasión de ver 

y decir adiós. La historia, esta historia

del inconcluso mañana en vocales.

Encerrado en una botella,

sin ser un genio, huelo a quemado.

Cómo fui a parar a estar encerrado

en esta noche color del mar.

No lo sé que es donde radica 

De estar encerrado.

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Amable Mejía nació en Santo Domingo, República Dominicana, en 1959. Es poeta, ensayista y narrador. Ha publicado en poesía Días de semana (2001), El amor y la baratija (2007), Novo Mundo-Himnos (2015) y El otro cielo (2019). También el libro de cuentos Entre familia (2004) y las novelas Primavera sin premura (2008), La isla de los hombres felices (2012), Muerte en noche de palomas (2020) y El blanco mar (2021).