Salomé Ureña de Henríquez (1850-1897), la voz fundacional de nuestra lírica abandera el recorrido del número de Plenamar que abre este otoño. Y afianzará otras voces (“y otros ámbitos”, diríamos, evocando la novela de Capote): la voz en tono barítono de Eduardo Brito (1906-1946) a principios del siglo veinte, y las voces de letra escrita desde su segunda mitad –y hasta el momento– de Plinio Chahín (1959), Manuel García Cartagena (1961) y José Mármol (1960). Y el infortunio de la voz apagada de Luis Martín Gómez (1962-2026).
Arranca el recorrido con un merecidísimo dossier por los 175 años del natalicio de Salomé, efeméride cuya celebración iniciamos desde el número de enero, con el profundo estudio “Salomé Ureña: su poesía romántica y patriótica”, elaborado por Eleanor Grimaldi Silié. Lo complementan hoy los materiales analíticos de la edición limitada y no venal Poesías de Salomé Ureña de Henríquez, que publicara la Editora Nacional del Ministerio de Cultura de la República Dominicana bajo el sello Ediciones Ferilibro, con motivo de la Feria Internacional del Libro 2016, el cual –por tratarse de una edición especial– circuló escasamente: renace ahora por vía y gracia de la tecnología digital. Se trata de una “noticia biográfica” de Salomé redactada por su hijo Pedro, una breve reseña bibliográfica de la poeta bajo la firma del desaparecido investigador literario Jorge Tena Reyes y un notable estudio de los aspectos personal y patriótico en su obra, escrito por la catedrática canadiense Catharina Vanderplaats de Vallejo.
Son tres visiones en cierto modo complementarias: el esfuerzo intelectual de Pedro Henríquez Ureña procurando parecer neutral al biografiar concisamente a su madre poeta, los datos crudos de la fulgurante vida de Salomé que despliega Tena Reyes, y el estudio profundo de Vanderplaats de Vallejo. Esta última propone leer su poesía a partir de la tensión entre lo público y lo doméstico, y entre las dimensiones patriótica e íntima de su obra. Aunque la crítica tradicional privilegió su poesía patriótica –que permitió a Ureña ocupar un espacio público y una voz tradicionalmente asociados con lo masculino–, la catedrática sostiene que su poesía personal, dedicada al amor, el matrimonio y la maternidad, es igualmente fundamental para comprender la construcción de su subjetividad poética. El poema titulado “El cantar de mis cantares” apuntala ante el lector este razonamiento crítico.
Así, rendimos tributo a la memoria del escritor Luis Martín Gómez, fallecido hace unos días, el 14 de agosto, en pleno apogeo de escritura. Reprodujimos una nota luctuosa y expresiones de duelo por parte de algunos intelectuales dominicanos en recuerdo suyo. Le siguen las palabras de agradecimiento dichas por Plinio Chahín en el lanzamiento simultáneo de sus libros Manual para minotauros. Sobre literatura dominicana y La escritura de Plinio Chahín. La recensión de este último a manos de Carlos X. Ardavín Trabanco es también presentada.
«Eduardo Brito en Praga: la voz dominicana que quedó atrapada en la Checoslovaquia de 1937», es una investigación emprendida por Ariosto Antonio D’Meza, escritor y cineasta dominicano radicado en Praga. Dicha indagación tiene un interés histórico y cinematográfico muy particular para la República Dominicana. El punto de partida es un hecho extraordinario: la presencia de Eduardo Brito, uno de los grandes intérpretes dominicanos del siglo XX, en la película checoslovaca Harmonika, dirigida por Ladislav Brom en 1937. Es el único registro audiovisual que existe sobre Eduardo Brito.
Brito aparece solamente durante unos tres minutos. Sin embargo, esas imágenes tienen un valor documental excepcional: estamos viendo a un artista dominicano en Praga, registrado por una cámara checoslovaca, en un momento en que Europa todavía no sabía que estaba a las puertas de una de sus mayores catástrofes históricas: la película fue realizada antes del Acuerdo de Múnich, antes de la ocupación alemana de las tierras checas y antes de la Segunda Guerra Mundial. Por eso, además de la dimensión dominicana de la investigación, Harmonika constituye hoy un documento extraordinario de una Europa que estaba a punto de desaparecer. El autor pudo acceder a la película completa en el Národní filmový archiv de la República Checa, estudiarla directamente y trabajar sobre sus imágenes, diálogos y secuencias, gracias a la apertura de ese archivo, al Ministerio de Cultura de la República Checa y a la Academia de Cinematografía Miroslav Ondříček (FAMO), instituciones que generaron las condiciones que hicieron posible el acceso y estudio de la película.
Variamos brevemente el recorrido, para congratularnos con el otorgamiento del Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda 2026 a la uruguaya Circe Maia (Montevideo, 1932). Lo celebramos con varios poemas suyos elegidos por el poeta panameño Javier Alvarado, quien además escribe una admirativa nota acerca de la obra y personalidad de la uruguaya. Y allí mismo retornamos por la ruta nativa, vía el filósofo Fernando Ferrán, que nos propone una deliciosa “tragicomedia geopolítica” en la que dialogan Don Quijote y Compay Mon, trascendiendo los tiempos y el espacio.
Como cada año, el Ministerio de Cultura de la República Dominicana convocó a sus Premios Anuales de Literatura, de los que Plenamar infaltablemente se hace eco. De ese modo, este número reproduce un fragmento de La Enana, libro con el que Manuel García Cartagena obtuvo el Premio Anual de Novela correspondiente a 2026, de la cual se dice: “Todo fantasma es, por definición, un ser que retorna de ese más allá que puede ser muchos lugares a la vez. Por eso, quienes un día decidimos regresar, pero sobre todo cuando uno siente haber hecho y deshecho su vida varias veces, está condenado a vivir a diario la experiencia del desencuentro. Porque toda realidad es una cárcel que nunca perdona a quienes logran evadirse de ella, cada uno de nosotros ha regresado alguna vez a algún lugar. Tal vez por eso, todos somos a nuestra manera los protagonistas de alguna de las historias que se cuentan en La Enana”.
Y el número termina con la presentación que hiciera Fernando Cabrera en Santiago de los Caballeros de Donde todo triste ruido hace su habitación (Visor, Madrid, 2026), la obra poética total de José Mármol, sumando novedosos criterios analíticos a la poesía de este poeta medular nuestro.
Quedan invitados a desmenuzar la Plenamar de septiembre, que ha sido casi totalmente ilustrada con fotogramas de la película Harmonika (1937), dirigida por Ladislav Brom, gracias al Národní filmový archiv de la República Checa.