Dos acontecimientos en torno a la poesía –uno local, el otro universal– y que desembocaron en el mismo mes (octubre) hacen pensar en una especie de Poética justicia: la dedicatoria a José Mármol de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 y el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura a la canadiense de lengua inglesa Anne Carson.
Invertimos las palabras a propósito: Justicia poética implica castigo para el mal y premio para el bien, mientras que el único eslabón vigente con una poética justicia sería el triunfo de la lógica. Pues lógico es que, tras más de cuatro décadas dedicadas al pensamiento y la poesía como figura prominente de la más destacada promoción literaria desde hace medio siglo, ha sido una decisión puntual dicha dedicatoria a nuestro poeta ochentista. Asimismo, Carson fue galardonada con el Premio Nobel de Literatura 2026 “por su audaz e inventiva obra que, en juguetón diálogo con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”, según la propia Academia Sueca. ¿Cabrían argumentos más justos, más cabales?
La Plenamar de noviembre se une a las celebraciones al concebir un dossier con material escrito, fílmico y gráfico generado durante las actividades por la dedicatoria de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2026 a José Mármol, de quien dice el poeta y ensayista Plinio Chahín (contemporáneo suyo): “Mármol ha hecho de la palabra una forma de pensamiento y del pensamiento una forma de poesía. Su trayectoria puede entenderse como un desplazamiento constante desde la palabra herida hacia la palabra reflexiva, desde la fractura sintáctica hacia la construcción de una sintaxis del pensamiento, desde la experiencia cotidiana hacia la metafísica, desde el cuerpo hacia el misterio, desde la memoria hacia el tiempo y desde el tiempo hacia la nada”. Y añade que acaso en eso consiste su auténtica relevancia: en “haber comprendido que la poesía no consiste en poseer respuestas, sino en llevar las preguntas hasta el límite donde el lenguaje comienza a convertirse en revelación.”
De la autoría del propio Chahín ofrecemos a nuestros lectores un ensayo celebratorio del galardón a Carson, y lo hacemos acompañar por una breve pero sólida muestra de poemas suyos, traducidos por el reconocido poeta, editor y traductor español Jordi Doce. De ella ha dicho que “en su obra hay antigüedad extrema y modernidad extrema, descaro y atrevimiento”. De este lado del planeta, otra de sus traductoras más conspicuas, Verónica Zondek (poeta, escritora, traductora y gestora cultural chilena) tras el anuncio del premio declaró que la canadiense “es una poeta irreverente a la vez que atrevida, y su poesía siempre cuenta una historia que nos desafía a re-mirarnos en el espejo de los ojos propios”. Carson, traductora a su vez, estuvo en Chile en 2018.
Este número queda bien redondeado con más literatura: un cuento fulgurante de la autora argentina María Victoria Vaca Narvaja (Buenos Aires,1976) y un ensayo-reseña de la uruguaya Silvia Goldman al novedoso poemario Contralengua, del peruano José Gabriel Cabrera Alva (Lima, 1971).
Las pantallas acompañan nuestra vida cotidiana de manera insoslayable y apuntalan nuestras horas de vigilia, así que el cine no puede faltar. Y, acorde con una especie de ineludible cita, el escritor Jimmy Hungría nos trae, como cada noviembre, el listado de los filmes preseleccionados para el Oscar a la mejor película internacional 2026. Por otro lado, el intelectual dominicano radicado en la República Checa Ariosto Antonio D’Meza continúa sus razonamientos sobre el séptimo arte y sus derivas, ahora con el ensayo titulado “El fin de la mirada. ¿Hemos dejado de ver cine?”.
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