F
FACIAL (adj., del lat. faciālis, de la cara)
Unión de lumbre y nieve, de hipodérmicas con hielo:
áurea lluvia y yin en llamas. En la nuca anida un
lobo consagrado a taladrar, para ser la nervadura de
su jade. El libérrimo pelamen oculta la variable que
conciben las clavículas salientes; sobre el ámbar
(proceloso) –el que da color al cuerpo– se prolonga
hasta los áspides del brazo. Pupila de rapaz, paso
y peso de felino hasta agotar las puertas,
el mortero de la ojiva.
FALDAS (f., del germ. falda, pliegue, seno, ú. m. en pl.)
Debajo de la estela pervive imperfección: alboroto, cáliz,
dedos: derrotero de arrabal. Repasando su volumen,
despejando yerba mala, cavar la perla pura
del éter que encarnó. Divisiones verticales aparecen
subrayadas: a partir de qué está el molde si una
línea da su fémur transpirando partituras, pulpa clara
y corrosión. Sobrenada su vislumbre sobre engastes
vaporosos, pero más de más a menos, de manera irreductible:
me ha pasmado la aridez, mi cosecha de carroña;
las falanges fundamentan sus carbúnculos en fuego.
Por el sesgo de un follaje, recorriendo caracteres…
(que la savia lo decida cuando mengüe el remolino.
FLAQUITA (adj., f., d., del lat. flaccus)
Inscripciones en el raso del cubículo de hotel.
Fumando opaco el porno que eyacula el monitor. Yo me exilio
con el humo si contraigo su espiral, deshacer las confluencias
más agudas de las aguas. La imagino recogida numerando
las losetas para no mirar hileras de la roja orografía
que ha asumido el sumidero (se reclina para el coágulo.
Yo la cobro revertida: mi cartílago delgado con
las tres protuberancias, pero exigiendo un vínculo con
sendas movedizas, cobrando más dominio cuando expulsa
la materia. Regresando de la nube me descubrirá sujeto
a los tejidos que dejó. Con las sienes recogidas en el
lánguido lamé, como el potro fatigado distrayéndose con heno.
FRENILLOS (m., pl., d. de freno)
Fisura de carmín que me empuja a su compás y con toda
la ranura dilatada. Hender los pergaminos libera algo
de mar: inútil desbandada sujeta al mismo espacio.
Partículas son éstas muy próximas al mundo: proyectan
mortandad, derrames cuando embisten. Yo repto por
implantes cavando en la oclusión, succionando exudaciones,
las mismas vías muertas. Y del hábil membranar, por el
que rebosa alambre, produce un solo cúmulo, astringencias
en la tráquea: así que se desgastan estos músculos
de mando, buscándome la boca incandescer.
FUMANDO (del lat. fumāre, humear, arrojar humo)
Allí están: tribulaciones, a las que ya es costumbre
anexionar madeja y embozarlas con yertez. Toparse
en los vestíbulos instiga a los amantes carroñeros que
no somos:tacitas para azúcar, socorro con los
fardos y el trastrueque inaceptable del correo.
Uno cree que se emancipa en su dinámica de ramas e
inadvierte los designios: el oráculo es muy terco.
Pero el torso está ahí expuesto (suceso soberano) y
escalón por escalón va a fraguarse entre los iris.
Friccionan (casi nunca) mi codo y su costado, pero
cuando se da el hecho, al regreso de faenas, articula
algún contacto con su neutra urbanidad, los crímenes de
ayer y el tópico del clima, p.e. Aviado de este mapa de
la fantasmagoría, recogerme a ver su nuca será mi obrar
más tenue. Cuestión de dispersar nebulosas del pitillo,
que son ya su aureola.
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León Félix Batista (Santo Domingo, República Dominicana, 1964), es poeta, ensayista y
traductor. Ha publicado 23 libros en 10 países distintos, y ha sido traducido a cuatro idiomas.