Que la poesía es una forma de conocimiento, una vía privilegiada para acceder a lo real cuando la razón lógica se queda corta, decía María Zambrano. Que la poesía no es confesión sino transfiguración, aseguraba T. S. Eliot, ya que el poema encarna la emoción mediante la “correlación objetiva”. Que la poesía es el lugar donde el “yo” se vuelve problema, no identidad, afirma Mario Montalbetti. Que la poesía no es solo un arte verbal: es un lugar privilegiado donde el lenguaje muestra su verdad más profunda, ha escrito Hans-Georg Gadamer. Que la poesía es un artículo de primera necesidad, arguyó Nicanor Parra. La poesía eres tú –¿todavía le preguntas a Gustavo Adolfo Bécquer?–: Poesía no eres tú, contraviene Rosario Castellanos. Y es que nadie sabe lo que es, en el decir de muchos, lo cual es otra forma de hacerla estar, otro trayecto de la razón que la estatuye.

Tras el cruce firme del reloj por las puertas batientes entre un año y otro, nos abocamos a empezar de nuevo. Plenamar aspira a que el transcurrir de la corriente temporal no erosione el debido reconocimiento a escritores ineludibles, sólidos acantilados, como varios que alcanzaron un centenario de haber vivido en el año cuya ola acaba de romper. A modo de representación, de entre los nacidos en 1925, hemos escogido para crear este dossier a un filósofo francés: Gilles Deleuze (18 de enero) y a tres poetas de nuestro propio hemisferio occidental: Ernesto Cardenal (20 de enero), Rosario Castellanos (25 de mayo) y Roberto Juarroz (5 de octubre). Hay un entronque ahí: aunque no la practicara, Deleuze piensa la poesía en varios de sus libros, al punto de considerarla no un género literario, sino una potencia del lenguaje, una fuerza capaz de crear vida, abrir mundos y producir devenires.

Así, el escritor peruano Roger Santiváñez nos ha cedido un texto inédito, fuera de haber sido leído por su autor como Key Note durante la inauguración del Congreso Internacional por el Centenario del nicaragüense Ernesto Cardenal realizado en West Chester University, los días 23 y 24 de setiembre de 2025. El poeta y ensayista dominicano Plinio Chahín despliega, en un escrito también inédito, un engranaje teórico sobre el lenguaje, la filosofía y la metafísica en la poesía del argentino Roberto Juarroz, poeta-pensador cuya impronta en la camada de escritores surgidos en los 80 es vigorosa. Por otro lado, el poeta, ensayista y académico mexicano Manuel de J. Jiménez expone una Guía de lectura para leer poemas de Rosario Castellanos. Por último, del poeta peruano Víctor Coral –también pensador de la poesía como fenómeno– reproducimos su estupendo Acróstico Deleuzano, un imaginativo homenaje poético a quien nunca publicó un poema, pero cuyas ideas fortalecen grandemente el conocimiento del mismo. Naturalmente, nuestro dossier también incluye poemas de los poetas que hubieran cumplido un siglo de existencia.

El resto es del mismo cariz literario: un poema de José Báez Guerrero –que viene muy a cuento, por lo que significa la génesis de un nuevo año– y otro de Amable Mejía no sobre el fenómeno astronómico que es el solsticio de invierno, sino sobre su significado para la humanidad, a la llegada de diciembre, su trayecto fronterizo y el trastrueque estacional.

Un intermedio de cine es la crítica de Ariosto D’Meza a la película Jay Kelly (2025), de Noah Baumbach (que “trata sobre el colapso silencioso de una identidad sostenida durante décadas por la ficción”), después de lo cual volvemos a la poesía –por intermediación del pensamiento– cuando la maestra Eleanor Grimaldi ensaya acerca de la poesía romántica y patriótica de nuestra gran Salomé Ureña, y el filósofo Fernando Ferrán hace lo propio con la lectura que Martin Heidegger realiza de la poesía de Friedrich Hölderlin.

Para Martin Heidegger, la pregunta por el sentido del ser es fundamental para entender la existencia y la realidad. ¿Y el ser dónde reside?: “El lenguaje es la casa del ser”, apunta el filósofo alemán. “En su morada habita el hombre”, continúa: y “los poetas son los fundadores del ser”.

Queda todo respondido.