La emblemática expresión de Martin Heidegger “el lenguaje es la casa del ser” sintetiza su concepción del lenguaje no como un simple instrumento de comunicación, sino como el espacio originario en el que el ser se manifiesta. En esta casa, el ser humano avanza con paso receptivo, atento a los silencios estridentes y a las resonancias mudas, descubriendo que el mundo solo adquiere contornos cuando el lenguaje lo rodea. El lenguaje es la condición que hace posible toda experiencia de lo real.
La afirmación heideggeriana destaca la dimensión habitacional del lenguaje: el ser humano “habita” en el lenguaje porque su modo de estar en el mundo depende de las posibilidades de significación que este le ofrece. “Habitar” implica asumir una forma de pertenencia, una morada en la que se custodia y se preserva la relación con el ser. Desde luego, la casa del ser está compuesta por habitaciones, y en alguna de ellas un bombillo, un pabilo, un quinqué, una lámpara led o fotones de luz blanca de nuestra estrella próxima ilumina la hoja en blanco que poco a poco llena el borrador de algún poeta.
Un poeta como el dominicano José Mármol, por ejemplo. Todos los libros que ha escrito hasta el momento acaban de ser reunidos por la gran editorial española Visor bajo el título Donde todo triste ruido hace su habitación y en una colección compuesta por relevantes nombres de la poesía iberoamericana y universal. Ese es el título justo, como valida el filósofo y poeta ochentista con sus propias palabras: “la escritura y cada libro a la que ella ha ido dando lugar a través del tiempo han sido para mí una habitación, una morada en la que mi lengua, mi pensamiento y mi sentimentalidad han hecho espacio.” Las dijo durante la presentación de este su inventario lírico este pasado 15 de abril en Santo Domingo. Sus palabras, el sustancioso ensayo con que Plinio Chahín estudia la compilación y la selección de un poema por cada uno de sus 13 libros que hiciera Basilio Belliard para nosotros, conforman el dossier de este nuevo número de la revista.
Hay más. Lo hay siempre. El filósofo Fernando Ferrán arguye ideas para salvar lo humano en la era de la técnica y de la artificialidad de nuestra inteligencia en el ámbito universitario, sin dejar de formular preguntas: las humanidades no persiguen únicamente el “saber cómo”, sino, sobre todo, el “comprender por qué”, se dice, diciéndonoslo. “En ese espacio reflexivo se formulan preguntas que ninguna tecnología puede clausurar: ¿qué es la verdad?, ¿qué es el bien?, ¿qué significa vivir una vida plena?, ¿cómo se construyen las civilizaciones?, ¿qué papel desempeña el lenguaje en nuestra relación con el mundo? En suma: ¿qué somos? ¿Qué debemos ser?”. Abandonando las Humanidades habremos abandonado nuestra condición humana.
Cine y poesía versus guerra, pide Ángela Hernández Núñez: que esta sea la última batalla. Tomando como pivote un episodio de la serie Star Trek producida a finales de los sesenta y titulado “Let that be your last battlefield”, la poeta y narradora dominicana reflexiona sobre los paralelismos con la realidad de lo que sucede en pantalla en clave de ciencia ficción –específicamente los males del racismo, la intolerancia identitaria, el fratricidio– y los enlaza con un poema descubierto del escritor dominicano de la generación del 60 Miguel Alfonseca. Hernández Núñez también se expresa por pinceles, por lo que hemos querido ilustrar todo este número con sugerentes acuarelas suyas.
Por otra parte, Ariosto Antonio D’Meza declara el cine del director soviético Andréi Tarkovski –quien no fue simplemente un cineasta, sino un alquimista de la percepción– como “una ontología cinematográfica en la que cada elemento natural es una vía de conocimiento”, partiendo de su análisis del filme El espejo (1975): “no se trata de símbolos interpretables, sino de estados del ser”, indica.
Luego tenemos un verdadero aperitivo ficcional: un cuento y dos poemas del español leonés Antonio Pereira (1923–2009), en torno a cuya obra se celebrarán actividades como conferencias y recitales poéticos a través de un programa que se desarrollará en Santo Domingo y Santiago, del 21 al 23 de mayo de este año, con la participación de los españoles Joaquín Otero Pereira (director de la Fundación Antonio Pereira); Juan Carlos Mestre (destacado poeta y grabadista), y Cuco Pérez (músico), como también de los dominicanos Soledad Álvarez, Plinio Chahín, Jochy Herrera, José Mármol y Fernando Cabrera. Poemas y cuento nos irán dando una idea del talante elevado de la obra escrita por Pereira.
Por último, tomando en cuenta que el escritor César Sánchez Beras en el recién pasado Día Internacional del Libro fue declarado ganador del Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil correspondiente a 2026 por la calidad de su obra, reproducimos unos maravillosos cuentos infantiles suyos, como siempre plenos de magia, sabiduría y ternura y orientados para edificar las mentes en valores positivos.
Les dejamos entrar en materia cerrando con más del pensamiento de José Mármol: “Ante el riesgo abismal de la poesía y su espacio en el espíritu, el poema se levanta y la hace evidencia de luz en la oscuridad y el desastre. Porque, en definitiva, en la noche más oscura que arropa al mundo, el poeta encarna la misión de cantar lo sagrado, en la búsqueda incierta de los vestigios de los dioses que nos abandonaron, y porque lo que dicen sus versos habrá de permanecer.”