Aspectos sobre su vida
Las cuatro facetas principales que representan a Salomé Ureña son la de madre, esposa, poetisa y educadora. Nació el 21 de octubre de 1850. En la época que aconteció su nacimiento, los dominicanos eran un pueblo que había sido proclamado como Estado Independiente desde febrero de 1844 y organizado como República Dominicana. La sociedad dominicana de la época era una sociedad cuasi rural, de agricultura de auto subsistencia, marginada del progreso y de los avances técnicos que habían llegado a otros pueblos de América. Dentro de los límites de una sociedad atrasada nació y creció Salomé Ureña.
Dice el sociólogo holandés Harry Hoetink en su obra El pueblo dominicano, para referirse a la sociedad de esa época, lo siguiente: “La ausencia casi total de medios de transporte y carreteras obligó a la población rural a llevar una existencia casi autárquica que no dejaba lugar a la producción para un mercado nacional ni mucho menos internacional, a menos que el área de producción estuviera muy cerca de los puertos naturales, como en el caso del azúcar azuano… la escasez poblacional y por consiguiente el poco valor de la tierra, la ausencia de empleados calificados… la infraestructura deficiente, la inestabilidad política… fue causada por la decadencia económica y demográfica que resultó de las numerosas guerras y turbulencias internas”.
Las guerras con Haití habían sido continuas, impidiendo que se organizara la clase burguesa. El país no llegaba a 150,000 habitantes. La ciudad capital era pequeña, con aspecto colonial y, producto de las guerras, muchas familias se empobrecieron aún más. El padre de ella, Nicolás Ureña de Mendoza, le infundió un gran amor al estudio, despertándole una positiva inclinación por la lectura. Tenía una memoria excelente.
Los que la conocieron hablan de una mujer alta, delgada, sencilla, modesta y de poco hablar. Abigaíl Mejía para referirse a ella decía: “Tímida y discreta, a los 17 años se lanzó –escudada con el nombre de Herminia (…) a publicar sus versos, si bien escribía desde los quince”. Es a partir de 1874 cuando ella empieza a asumir sus escritos con su verdadero nombre. Su afición por la literatura empezó en la infancia. Leía los clásicos españoles, franceses e ingleses. A su hogar acudían personalidades de la vida política y las letras, como Ulises Francisco Espaillat, cuando ocupó la presidencia de la República, por lo que este ambiente de intelectuales también influyó en ella.
Si tomamos en cuenta la época en que nació, sabemos que las veladas lírico-literarias empezaron a organizarse con frecuencia a partir de 1893 –tal como cita El Listín– y que la página literaria semanal empezó a publicarse en 1896, entendemos, por esa razón, que Salomé se adelantó a su época con sus escritos y su dedicación a fomentar la educación y la literatura.
Además de sus composiciones poéticas, fundó en 1881 el primer centro femenino de enseñanza superior: el “Instituto de Señoritas”. A los seis años de su fundación se graduaron las primeras seis maestras normales que tuvo la República Dominicana.
En 1880 gobernaba el país Fernando Arturo de Meriño y es en esos días que Salomé Ureña contrae matrimonio con Francisco Henríquez y Carvajal, quien desempeñó funciones públicas, entre ellas, la de presidente de la República. Ella lo conoció en el devenir de su vida magisterial y empezó a tener correspondencia con él.
Su obra poética
Para referirme al tema que nos concierne, comento que algunos críticos hablan de que su poesía puede clasificarse en dos grupos; poesía patriótica y humanística y poesía sentimental y doméstica. Son los poemas del primer grupo los que distinguen con mayor fuerza a Salomé Ureña entre los cultivadores de la poesía dominicana y la convierten en una cultivadora del género universal. Otros agregan el tema indianista. En lo tocante al tema patriótico, aflora su deseo por el bienestar de la sociedad dominicana; en lo sentimental, caracterizado por su amor a la naturaleza y a la familia; y el indianista, es la corriente literaria a la cual recurre al momento de exaltar a la raza indígena quisqueyana exterminada por los colonizadores. En estos temas, la escritora hizo gala de su condición de poetisa. Y está considerada como figura central de la lírica dominicana del siglo XIX.
Igual que un grupo de poetas de su generación, Salomé cultivó el género con gran delicadeza y rindió un culto no solo a la belleza literaria, sino a las más hermosas aspiraciones de un pueblo para con su Patria. Salomé Ureña, por su personalidad lírica ha sido considerada como “la diosa de la poesía dominicana”. Expresando sentimientos y pensamientos a través de sus creaciones.
Cito a Chiqui Vicioso para agregar a lo anterior: “Balaguer va aún más lejos, y también José Alcántara, y divide los escritos de Salomé Ureña en dos grupos. Los de carácter patriótico e inspirados por ‘la musa de la civilización’, y esos en que la poeta ‘se entregó a sus efusiones personales’. La ‘musa de la civilización’ inspiró los versos de Salomé de ‘robusta entonación’ y marcada virilidad. Los de origen sentimental, aunque ‘inferiores’ a su poesía patriótica demostraron que la insigne poetisa no perdió su sentimiento palpitante de la gran poesía, ni siquiera cuando escribió sobre cosas menos elevadas”.
En la República Dominicana, la poesía ha sido el género más cultivado, a pesar de que no se desarrolló ampliamente en el período de la colonia, sino que a finales del siglo XIX fue cuando apareció la primera colección de poesía, La lira de Quisqueya, y cuando empiezan a surgir los primeros poetas de relevancia. Del XIX, en nuestro país, cabe mencionar a Salomé Ureña, a José Joaquín Pérez y a Gastón Fernando Deligne como voces importantes, que desarrollan en la poesía, el pensamiento y los valores humanos y estéticos.
Poesía romántica
En cuanto al Romanticismo –Pedro Henríquez Ureña, lo ubica entre 1830 y 1890– se inició en América cuando entraba en decadencia en Europa, estrechamente ligado al proceso de liberación nacional de República Dominicana y de otros pueblos. Por eso Salomé entra en esta clasificación de poetas de esta generación. Su poesía la cultiva a la luz de este movimiento. Se considera al Romanticismo el movimiento literario más importante del siglo XIX en Europa y América. Comenzó en Francia, con la propuesta de una creación con una mayor libertad de expresión.
Esta poesía, de acuerdo a algunos críticos, surge como una reacción contra las ideas que despertó la ilustración, el enciclopedismo y la Revolución Industrial. Los románticos siguieron la exaltación de la belleza y desecharon las ideas de los ilustrados que se fundamentaron en la razón y la búsqueda de la verdad. Varios autores coinciden en que el Romanticismo se distingue por diversos rasgos estéticos, entre los que mencionamos algunos como el idealismo: persiguen grandes ideales, justicia, felicidad, amor perfecto, y otros que casi nunca se pueden alcanzar totalmente. Hacen un énfasis en la sensiblidad, creatividad e imaginación. Están abiertos a otras fuentes de inspiración de otros mundos. (orientales, nórdicas, etc.). Dan gran valor a los temas populares, medievales, bíblicos, sentimentales. Tienen ideas nacionalistas claras. El lenguaje posee un estilo elocuente exaltado, intenso.
Los poetas del Romanticismo utilizaron temas como el amor apasionado, la muerte, la sociedad y la política, mostrando también a través de la poesía el deseo de libertad y las ideas nacionalistas y de progreso. Tratan también temas de la naturaleza como reflejo de sus estados de ánimo: rebeldía, ruinas, espacios lúgubres, paisajes nocturnos, rumores, misterios, etc. La poesía de Salomé Ureña, exhibió rasgos definidos relacionados, y despertó admiración, no solo en República Dominicana, sino fuera del suelo patrio.
Una de sus biógrafas, para referirse a su obra poética dice: “es un reflejo de las ideas literarias predominantes en su época, fundamentalmente en España (…) esas ideas se enmarcan dentro del romanticismo, realismo y naturalismo. Salomé fue una poetisa que dedicó gran parte de sus poemas a la Patria”. (Sherezada Vicioso).
Algunos estetas, poetas y escritores sitúan en la dimensión romántica al poema “Sombras”, como uno de los poemas que exalta el sentimiento de lirismo con más fuerza.
La mayoría de sus composiciones románticas, son un reflejo de la nostalgia y de situaciones difíciles que tuvo que atravesar. En su poema “Horas de Angustia”, refleja inquietudes frente a la enfermedad de su segundo hijo. Veamos las primeras dos estrofas:
Sin brillo la mirada
Bañado el rostro en palidez de muerte,
Casi extinta la vida, casi inerte,
Te miró con pavor el alma mía
Cuando a otros brazos entregué, aterrada,
Tu cuerpo que la fiebre consumía.
En ruego entonces sobre el suelo frío
Y de angustia y dolor desfalleciente
¡Aguardé de rodillas, Oh hijo mío!
Que descendiese el celestial rocío
El agua bautismal sobre tu frente.

Poesía patriótica en Salomé Ureña
¿Qué es la poesía patriótica? Está considerada como una Poesía “letrada que se conoce de 1810 hasta 1827, en el proceso de la causa independentista, que ayudó a plasmar y robustecer el sentido de identidad patriótica que se gestó en esa época”. Sin embargo, no fue igual su desarrollo en todos los países.
El tema patriótico, es donde afloran los deseos por el bienestar de la sociedad dominicana y manifiesta sus ideas de progreso. El amor y el fervor patriótico, ha sido profesado en casi todas las épocas de la historia. Y es a partir de la vida republicana, cuando este instinto late con más fuerza en el corazón de los dominicanos. Luego, en otros procesos históricos donde la Patria ha perdido su soberanía, otros poetas le cantan y se deleitan, convocándonos a conservar nuestra bandera tricolor y los símbolos que nos identifican como nación. El carácter de exaltación a la Patria hace que las letras siempre estén cargadas de júbilo, amor o entusiasmo.
Las ideas de Salomé Ureña sobre patriotismo se extendieron por toda América, al igual que sus poemas sentimentales, los cuales fueron elaborados con corrección literaria y buen gusto en un lenguaje sencillo, por la adecuada utilización de la métrica y el uso de un lenguaje expresivo. Entre los principales poemas patrióticos de la poetisa contamos: “¿Qué es Patria?”, “A la Patria”, “27 de febrero”, “A mi Patria”, “Mi ofrenda a la Patria, a los dominicanos”, “El cantar de mis cantares”, “Diez y seis de agosto”, “Ruinas”, “La fe en el Porvenir”. Cito 3 estrofas de Ruinas de uno de sus poemas más conocidos:
Oh mi Antilla infeliz que el alma adora
Doquiera que la vista
Ávida gira en tu entusiasmo ahora,
Una ruina denuncia acusadora
Las muertas glorias de tu genio artista.
Patria desventurada. ¿Qué Anatema
cayó sobre tu frente?
Levanta ya de tu indolencia extrema.
La hora sonó de redención suprema,
Y ay, si desmayas en la lid presente.
Pero vano temor: ya decidida
Hacia el futuro avanzas;
Ya del sueño despiertas a la vida,
Y a la gloria te vas engrandecida
En alas de risueñas esperanzas.
A pesar de los detractores de su poesía, que consideran la misma de poco mérito, su poesía se encuentra entre los poetas que cantaban a la patria, por lo que considero desarrolla una verdadera poesía patriótica. Las ideas de paz y progreso que abordó desde 1873 hasta 1880 están íntimamente vinculadas a su Patria, tal como lo expresa en algunos de sus poemas.
Su poesía contribuyó al fomento y difusión de ideales patrios, traduciendo la inspiración de los hombres y mujeres que ayudaron a conformar nuestra nacionalidad a través de su imaginación creadora y su impulso nacionalista. También se manifiesta en la delicadeza y ternura de la mujer que conjuga su vida con la maternidad y el magisterio. En su poema “Mi ofrenda a la Patria” manifiesta un patriotismo puro y exalta los anhelos de paz y de progreso cuando dice en la segunda estrofa:
He visto a las pasiones
Levantarse en tu daño conjuradas
Para ahogar sus supremas ambiciones,
Tus anhelos de paz y de progreso,
Y rendirse tus fuerzas fatigadas
al abrumante peso.
Según Max Henríquez Ureña, Salomé Ureña, no solo modificó “el sentido de nuestra poesía patriótica”, sino que en ella el verso fue “signo de concordia y de amor entre los dominicanos”.
La ternura es otra de las cualidades de sus poemas, los cuales manifiesta en: “El Ave y El Nido”, “Mi Pedro”, “Amor y anhelo”, “La llegada del invierno” y otras. Ella utilizó las figuras literarias tanto en sus poemas domésticos como en los patrióticos y románticos. Usa recursos para embellecer su poesía. Igual las particularidades fónicas, gramaticales o semánticas a que recurre. Como ejemplo de las figuras literarias utilizadas en sus poemas, tenemos:
- La personificación:En el poema la llegada del invierno cuando dice: llega en buena hora, más no presumas ser en este valle regio señor.
- Metonimia: En el poema “A mi Pedro”, de éste dice la madre:
- …No ambiciona
- Del César ni Alejandro los laureles; …
- Comparación:En el Cantar de mis cantares cuando dice:
- Patria bendita Numen sagrado
- Raudal perenne de amor y luz.
- Gradación:Esta figura está presente en el poema que le dedica a su Primogénito:
- ¡Doblemos el aliento! Vamos al porvenir, la fe en el alma, para él a conquistar con ardimiento de ciencia, de virtud, de bien la palma.
- Hipérbole: en el poema: El Cantar de mis cantares cuando iguala a la Antilla nuestra y dice: Tú la preciada, la libre Antilla, la más hermosa perla del mar.
- Sinécdoque:Por la muerte de padre dice:
- Cuando de angustia desgarrado el pecho…
- Anáfora: lo usa en su poema “Qué es Patria” cuando repite la frase Qué es Patria, en la primera y tercera estrofa.
- Algunas imágenes sensoriales se encuentran en sus poesías patrióticas, igual en sus poesías sentimentales, como en “A la Patria”, cuando dice: ¡Oh Patria idolatrada! Ceñida de alta gloria…
- En el poema “27 de febrero”, cuando dice: ¡Venciste oh Dios, qué Gloria!
- En “Ofrenda a la Patria”, en la cuarta Estrofa: ¡Ah! Yo quise indagar de tu destino la causa aterradora.
Su obra es una mezcla de los clásicos que tanto leyó y del sentimiento romántico. Algunos estudiosos de su poesía argumentan que la misma “está fundamentada en el rigor de los clásicos y en el suspiro de los románticos”.
Algunas opiniones sobre ella
Don Nicolás Heredia dijo Para referirse a Salomé Ureña y a su poesía: “Voy a hablar de una mujer inspirada digna de los tiempos dorados de la Grecia, cuyos acentos elevados y nobles y cuyo acendrado amor a la antilla predilecta de Colón (…) se impone a todos los partidos, acalla todos los rencores y se eleva sobre todas las ambiciones, porque ella (…) con la oliva de la paz en una mano y el mágico laud en la otra, entona himnos que proclaman nombres tan seductores como los de Patria, Unión, progreso y libertad”.
Federico García Godoy ha dicho: “Su poesía es elevada, correcta, sonora, armoniosa. Sus inspiradas rimas (…) arrullan dulcemente a las almas sumergiéndolas en arrobadores ensueños, ora despiertan en los corazones la indignación, el dolor, la alegría, según sea el sentimiento que la haya hecho pulsar las cuerdas de su lira”.
Su ejemplo
Su papel en la literatura dominicana es de un gran valor y relevancia, así como sus aportes a la educación, la cual, a partir de su labor junto a Hostos, fue transformada. El intenso amor hacia su familia lo manifestó a través de sus cartas y de sus versos. Está considerada como una de las poetisas más importantes del continente americano en su época. Para los dominicanos, ella constituye un paradigma como educadora.
Entregó parte de su vida y sus energías a formar las primeras maestras dominicanas. Encabezó un movimiento a favor de la superación y el aprendizaje de las mujeres en aquella escuela que fundó trabajó junto a Emilio Prud’Homme, Valentina Díaz, José Dubeau, Francisco Henríquez y Carvajal. Su discipulado hizo nuevas contribuciones a la educación. Y en el discurso que pronunció para recibir la medalla de oro de la Sociedad Amigos del país dice: “La Patria para mí es el conjunto de todo lo bueno, lo grande y lo sublime; en ella se hallan comprendidos todos los bienes de mi espíritu; y es en ella en quien vinculada tengo toda mi dicha. Tal es, pues la razón por la que he cantado sus victorias, he llorado por tus ruinas y clamado por tu progreso y bienestar”.
Nos dice que su preocupación por la Patria no solo era en el contenido de su poesía, sino siempre en el latido de su corazón. En un fragmento dedicado a su muerte en un editorial publicado el 8 de marzo de 1897 en las páginas del Listín Diario dice: “…La eminente poetisa, que era nuestro orgullo, dominicana ilustre que supo con su fama salvar los límites estrechos de la Patria para espaciarse en más amplios horizontes, ha caído en el abismo insondable de la muerte (…) triste, muy triste es el dolor que en torno a esta tumba nos reúne”. (Fragmento).
Su hija Camila Henríquez, en un homenaje que se realizó a su memoria dijo: “Así la obra de Salomé Ureña en pro de la elevación del nivel cultural y social de la mujer; labor que hoy puede considerarse feminista, aunque ella jamás usara esa expresión, se enlaza en unión perfecta con su propósito de servir a la Patria y al mundo (…) el espíritu de Salomé Ureña fue rico en virtudes de entusiasmo, las virtudes ardientes de la fe, la esperanza y el amor”. (Demorizi, Emilio. Salomé y el Instituto de Señoritas, página 405).
Bibliografía
Grimaldi, Eleanor. “Salomé Ureña”. Fascículo. Periódico El Siglo. Año 2000.
Mejía, Abigaíl. Historia de la Literatura Dominicana. Impresora Dominicana. Ciudad Trujillo, R.D. 1951.
Poesía y Teatro. Vol. Sociedad Dominicana de Bibliófilos. Col Pensamiento Dominicano Vol. 1.
Rosario Candelier, Bruno, IX Coloquio de Literatura Hispanoamericana, París, Université de Cergy-Pontoise, 17 de abril de 2013.
Vicioso, Sherezada. Edición Especial de la XXIV Feria Internacional del Libro Salomé Ureña de Henríquez. Santo Domingo, 1997.
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Eleanor Grimaldi Silié (Santo Domingo, 1948). Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil 2025. Licenciada en Educación, mención Ciencias Sociales y Profesorado en Historia, en la UASD. Realizó en Caracas (Venezuela) un posgrado en Elaboración de Materiales Educativos I