Mortalia facta peribunt;

Nedum sermonum stet honos, et gratia vivax.

Multa renascentur, quae iam cecidere, cadentque,

quae nunc sunt in honore, vocabula , si volet usus,

quem penes arbitrium est,et ius, et norma loquendi.

Hor. Ars., 68-72

PANTOJA-1Todas las obras mortales perecerán, mucho menos se mantendrá el honor y la gracia imperecedera del lenguaje.

Para una indagación (1) certera lo primero es establecer cierto bagaje del uso de los términos; curiosamente aquí el vocablo en cuestión es “poetisa” pues “poeta” no está en tela de juicio en cuanto a su uso corriente. En el español, la voz “poetisa” se estableció en 1732 en el Diccionario de Autoridades (2). En dicha entrada se consigna:

POETISA. s. f. La muger que hace versos o tiene numen Poético. Latín. Poétis, idis. ROCH. Philos. lib. 12. cap. 2. Inquiriendo la verdad de las fábulas … si verdaderamente se casó Júpiter con su hermana, y si Sapho Poetísa fue verdaderamente casta o ramera.

Como se observa, la etimología latina es equívoca, puesto que el Thesaurus Linguae Latinae nos muestra que la palabra correcta es (3):

poêtris, acc. pl. -idas f., πο(ι)ητρίς (quod non legi vid. nisi Schol. Hephaest. ed. Consbruch p. 279, 9).i. q. poeta femina: PERS. prol. 13 corvos poetas et-as, picas cantare credas Pegaseium nectar (poetrias,poetidas al. var. IL.).

Sin embargo, la misma obra nos ofrece la entrada poetria, un término de más autoridad por las fuentes referidas, que debió usarse en vez del poetis (inexistente) en el Diccionario de Autoridades. (4) En todo caso el término latino nos refiere a la raíz griega en donde encontramos: ποιήτρια, ἡ, fem. derivado ποιητήs, οῦ. Refiero esto porque es importante establecer desde qué momento el femenino implicó un peso semántico de connotaciones negativas.

Dentro de esta indagación, mi primera sorpresa fue que ποιήτρια tiene realmente poco uso dentro de la literatura griega, según A Greek-English Lexicon de Liddell, Scott, y Jones (LSJ). En su estadística apenas existen 22 fuentes registradas. Así que mi siguiente indagación fue averiguar cómo nombraban a Safo los propios griegos y sus posteriores admiradores latinos. (5)

En el caso griego, no localicé ninguna cita que la nombrará como ποιήτρια, sin embargo, sí dos pasajes en los que se le alude con otros términos.

Ῥοδῶπις δὲ ἐς Αἴγυπτον ἀπίκετο Ξάνθεω τοῦ Σαμίου κομίσαντος, ἀπικομένη δὲ κατ᾽ ἐργασίην ἐλύθη χρημάτων μεγάλων ὑπὸ ἀνδρὸς Μυτιληναίου Χαράξου τοῦ Σκαμανδρωνύμου παιδός, ἀδελφεοῦ δὲ Σαπφοῦς τῆς μουσοποιοῦ. Rodopis llegó a Egipto llevada por Jantias de Samos, y una vez allí fue liberada a cambio de una gran suma de dinero por Caraxo de Mitilene, hijo de Escamandrónimo y hermano de Safo, la poetisa.

Hdt, 2,135,1.

(…) ἀλλ᾽ ὁ μὲν Περικλέους ἀνδριὰς ἑτέρωθι ἀνάκειται, τοῦ δὲ Ξανθίππου πλησίον ἕστηκεν Ἀνακρέων ὁ Τήιος, πρῶτος μετὰ Σαπφὼ τὴν Λεσβίαν τὰ πολλὰ ὧν ἔγραψεν ἐρωτικὰ ποιήσας: καί οἱ τὸ σχῆμά ἐστιν οἷον ᾁδοντος ἂν ἐν μέθῃ γένοιτο ἀνθρώπου. (…) Pero la estatua de Pericles está colocada en otro lugar, y cerca de la de Jantipo se encuentra la de Anacreonte de Teos, el primero después de Safo de Lesbos que escribió mayormente poemas eróticos. Su postura es como la de un hombre cantando en estado de embriaguez.

Pausanias,1, 25

 

No será hasta Ovidio donde encontramos la palabra poetria para refirirse a Safo:

Grata lyram posui tibi, Phoebe, poetria Sappho:

Convenit illa mihi, convenit illa tibi.

Yo la poetisa Safo he dejado para ti, Febo,

la lira agradable
Ella es adecuada para ti y para mí.

Ov, Epist. 15,183.

 

En este sentido, podemos concluir que, para Ovidio, dado que la poesía de Safo es merecedora de los propios oídos de Apolo, la palabra no tiene ninguna connotación negativa. Y aunque no se menciona la palabra en cuestión, son importantes los siguientes versos de Horacio, puesto que, como veremos más adelante, la poesía femenina fue considerada menor por sus temas.

[vidimus]

Aeoliis fidibus querentem

Sappho puellis de popularibus

et te sonantem plenius aureo

Alcaee, plectro dura navis,

dura fugae mala, dura belli.

[Vimos] con su lira eólica a Safo quejándose

acerca de las jóvenes de su círculo y a ti Alceo

resonando con más fuerza con plectro áureo (que  cantas sobre) las dificultades de tu barco, las terribles dificultades de la fuga y las dificultades de la guerra.

Hor. Od. 2.13

 

Horacio menciona a ambos poetas y los compara, destacando la diversidad de temas en sus obras. Mientras que Safo se concentra en asuntos más emocionales, Alceo se centra en las dificultades físicas y políticas.

Por lo que respecta a la lírica popular castellana, Margit Frenk refiere cómo los estudiosos modernos dudan sobre la autoría de las mujeres en composiciones campesinas durante el medievo. Lo más interesante es que la insigne filóloga, hispanista, folclorista y traductora mexico-alemana, transita sin problema entre “poetisas” y “poetas”, claro está en el segundo caso lo hace para equipar la capacidad de las mujeres a la de los hombres.

Debo detenerme un momento más en la cuestión de la autoría, puesto que, por lo visto (aquí en la nota aclara que para autores como Leo Spitzer y Vicente Beltrán las canciones de mujeres no podían sino ser obra de los hombres), sigue habiendo quienes descartan toda posibilidad de que existieran campesinas, pastoras o artesanas poetisas. Durante la Edad Media, en la Península Ibérica las mujeres del pueblo intervenían conjuntamente con los hombres en los trabajos del campo (…). Del mismo modo, participaban también activamente en todo tipo de festividades, donde muchas veces cantarían y bailarían entre ellas o mezcladas con los hombres. Igual que ellos, repetirían y variarían las viejas canciones tradicionales e inventarían otras nuevas en los viejos estilos: serían poetas en la misma medida en que lo eran los hombres. (Reconocer la creatividad de ellos y negársela a ellas es tan absurdo como lo sería adjudicar esa creatividad exclusivamente a las mujeres). (6)

Posteriormente en los Siglos de Oro, podemos verificar que, en la época de Sor Juana, la palabra “poetisa” no había adquirido una connotación despectiva o negativa, ya que en la portada de sus obras póstumas, editadas por Iván Ignacio Castorena y Ursúa en 1700, se lee, entre otros, el epíteto “poetisa americana”. (7)

Por otro lado, a finales del siglo XVII, se documentó el caso de Francisco Álvarez de Velasco Zorrilla (al que se le ha denominado “el enamorado” de Sor Juana), quien antepone “insigne” a “poetisa” en su Carta laudatoria a la insigne Poetisa la señora Soror Inés Juana de la Cruz, religiosa del Convento del Señor San Geronimo de la Ciudad de México, Nobilissima Corte de todos los Reynos de la Nueva España. (8)

De ningún modo podríamos pensar que un editor y un admirador llamarían despectivamente a nuestra apreciable Juana Inés. PANTOJA-4

 

Renacerán muchas palabras que ya han caído y caerán aquellas que ahora están en honor.

¿Se puede localizar el momento exacto en que “poetisa” cayó en la desgracia? Fue mi siguiente pregunta. Por fortuna al respecto existen múltiples artículos; por brevedad, mencionaré sólo algunos. Según la investigadora Diana del Ángel, (9) en el Diccionario del español actual, coordinado por Manuel Seco, en la entrada “poeta”, donde también se consigna “poetisa”, se menciona que fue en 1881, con Leopoldo Alas, Clarín, que inició el sentido despectivo de la palabra poetisa. Ahí mismo se concluye: “El sentido adverso de ‘poetisa’ en el siglo XX provendrá́ de una opinión común sobre la figura de ser escritora en el siglo XIX, imagen construida particularmente en antologías que perpetuaban un modelo de mujer típicamente decimonónico y doméstico”. (10)

Sin embargo, he aquí que todo comienza a ser más problemático, pues ya no es válido considerar que sólo existe un debate sobre la corrección del término y su uso. (11) Aquí es donde empieza la verdadera pugna de poder o bien el asunto que involucra la caracterización de la mujer como poetisa, misma que incluye el cuestionamiento sobre su “papel” dentro del ámbito social y literario. Del mismo modo se pone en duda su capacidad y alcance respecto si la obra femenina (en parte por sus temas, en parte por su estilo) debe o no pertenecer al “canon” literario, construido y establecido por los hombres, es decir, por los poetas.

El debate se encarniza en el siglo XX en el contexto de las pugnas literarias. Al respecto encontramos múltiples citas en el artículo “Del término ‘poetisa’: aceptaciones y repulsas” de José María Balcells (12) quien menciona que Ernestina de Champourcin (13) en 1929, consideraba que las mujeres que escriben poemas deben ser consideradas poetas:son únicamente poetas, como sus colegas masculinos, poetas, claro está, buenos o malos, igual que ellos (…) No es necesaria una palabra distinta para apreciar las diferencias de sexo”.

Años después reafirmará su posición. Dentro de la obra colectiva Poesía española. Antología (1934) de Gerardo Diego, se quejará al respecto: “En la actualidad no puedo oír mi nombre, acompañado por el horrible calificativo de poetisa, sin sentir vivos deseos de desaparecer, cuando no de agredir al autor de la desdichada frase”.

Como vemos, el sustantivo en cuestión comenzó a tener para las poetas un sentido discriminatorio y despectivo durante estos años. No discutiremos la validez de su “sentir”, sino las razones que llevaron a rechazar dicho término. En realidad, el asunto encarna una lucha política, la cual se trasluce en estas líneas de la poeta Tamara Kamenzain:

 

Mejor poetas que poetisas

acordamos entonces entre nosotras

para asegurarnos aunque sea un lugarcito.

Y sin embargo y sin embargo

otra vez nos quedamos afuera:

no sabíamos que los poetas

gustan de volverse vates

mientras a las chicas en lenguaje inclusivo

la palabra vata no nos suena

porque las mujeres no escribimos

para convencer a nadie.

                “Poetisas” en el poemario Chicas en tiempos suspendidos, 2021. (14)

En sus días finales, la poeta neobarroca (¿o debería decir poetisa?) cambió de opinión y optó por defender y “volver” al término “poetisa”. Esta vez, para cargarlo de filiación, sororidad y genealogía. (15)

Y quizá no le faltaba razón a pesar de los muy mal intencionados comentarios que personajes como Unamuno hicieron quien, para burlase de los malos poetas, los llamó “poetisos”. (16) Existieron pensadores universales como Alfonso Reyes y José Carlos Mariátegui, para quienes el término poetisa, además de correcto, implicaba respeto. Así lo vemos en las siguientes líneas (un comentario postpuesto al elogio de la obra de Magda Portal): (17)

Conviene entenderse sobre el término. La poetisa es hasta cierto punto, en la historia de la civilización occidental, un fenómeno de nuestra época. Las épocas anteriores produjeron sólo poesía masculina. La de las mujeres también lo era, pues se contentaba con ser una variación de sus temas líricos o de sus motivos filosóficos. La poesía que no tenía el signo del varón, no tenía tampoco el de la mujer –virgen, hembra, madre–. Era una poesía asexual. En nuestra época, las mujeres ponen al fin en su poesía su propia carne y su propio espíritu. La poetisa es ahora aquella que crea una poesía femenina. Y desde que la poesía de la mujer se ha emancipado y diferenciado espiritualmente de la del hombre, las poetisas tienen una alta categoría en el elenco de todas las literaturas. Su existencia es evidente e interesante a partir del momento en que ha empezado a ser distinta. (18)

Entre el tiempo del descrédito de la palabra “poetisa” y las luchas por equiparar la producción literaria de las mujeres a la de los “poetas”, se suscita un fenómeno del habla interesante: se opta por llamar “poetas” a las mujeres que escriben con características “masculinas” tal como lo refiere Balcells: (19)

por el mismo criterio que a una mujer con voz poética vigorosa y fuerte, se la ha puesto en la fila de los hombres, a los hombres de registro tenue y delicado habría que ponerlos en la lista de las mujeres, y nadie lo hace, lo que demuestra que esta vía resulta inadecuada, y por tanto la declaración de Ferrer del Río no es más que un abusivo ataque encubierto a las mujeres que escriben poesía, ya que vitupera el nombre de “poetisa” para una que sobresale –bizarramente– en el menester de la composición de versos.

Esto como corolario de la afirmación de Ferrer del Río quien, en efecto, había declarado literalmente: “No es la Avellaneda (20) poetisa, sino poeta”. Por su parte, Octavio Paz lo hace de forma similar en el prólogo al libro (21) Ese puerto existe (1959) de Blanca Varela, de quien dice “es un verdadero poeta (22) (…) Blanca Varela es un poeta de su tiempo. Y, por esto mismo, un poeta que busca trascenderlo, ir más allá”.

Mención aparte merece la posición feminista y de combate de las poetas mexicanas Rosario Castellanos y Margarita Michelena, no sólo contra el hecho de ser llamadas “poetisas”, sino contra quienes en su tiempo aún se prestigiaban o jactaban de ser ostentadas con tal nombre. Diana del Ángel discurre ampliamente al respecto y sobre ello sólo dejamos esta cita (23) para ilustrar la situación:

Michelena, al igual que Castellanos, ve en Mistral una afinidad estética. Sobre el punto dice la pachuqueña:

Gabriela es ya poeta, como lo somos otras que, si no descendemos de la chilena por línea alguna, tenemos con ella en común, muy agudamente, el sentimiento del peso o de la ausencia de Dios. Con ella, aunque por nuestro propio lado, hemos liquidado esa durable poesía de las ‘hembritas emotivas’.

Este “debate” que se abre en el siglo XIX todavía no se ha cerrado, incluso en este siglo XXI se acentúa. En gran parte, gracias al arribo de movimientos como el feminismo surgido desde finales del siglo XIX, transformado a lo largo del siglo XX y en auge desde 2018. Esta última ola feminista ha tenido una amplia repercusión en toda Iberoamérica. Por otro lado, están las luchas de los colectivos de la diversidad sexual que propugnan por el lenguaje inclusivo como una forma de reconocimiento a su existencia y derechos. Aquí vale la cita de Alejandra Meneses:

El lenguaje inclusivo materializa, en parte, las profundas transformaciones sociales que estamos viviendo a nivel local y global. Nos incomoda, nos interpela, nos hace más conscientes del poder político de las palabras. Nos invita a cuestionar los esencialismos en la base de los sistemas patriarcales. El lenguaje inclusivo nos lleva a la reflexión metalingüística porque nos invita a tomar conciencia de las estrategias discursivas que usamos a diario para nombrarnos y nombrar a otros y otras. (24)

Sobre lo “abierto” del debate el Diccionario Panhispánico de Dudas advierte:

poeta -tisa  1. ‘Persona que escribe poesía’. El femenino tradicional y más usado es poetisa: «Doctora, periodista y poetisa, fue presidenta de la Liga de Mujeres Albanesas» (Alborch Malas [Esp. 2002]). Modernamente se utiliza también la forma poeta como común en cuanto al género (el/la poeta; → GÉNERO2, 1.a y 3.b): «Sor Juana, la poeta mestiza de México» (Fuentes Esto [Méx. 2002]). (25)

 

Si así lo quiere el uso, que tiene el poder, el derecho y la norma de hablar

Para realmente contar con un cierto “debate vivo”, realicé una breve consulta en Facebook (26) a través de la siguiente pregunta: “Amigas: ¿qué prefieren poeta o poetisa? Digan por qué”, etiquetando a una veintena de poetas (27) comprendidas entre las edades de 34 y 81 años. A ellas las seleccioné porque, además de poetas y autoras de obras consolidadas, la gran mayoría son editoras, promotoras y difusoras de la poesía iberoamericana, algunas también feministas. Me interesaba particularmente la respuesta de dos de ellas, quienes mantienen una sexualidad divergente. La publicación tuvo veinte reacciones (indistintas de hombres y mujeres) y 71 comentarios. (28) De los 71 comentarios, dos mujeres mencionaron que era irrelevante o que quizá, eran equivalentes los términos poeta y poetisa siempre que la obra fuera relevante. El resto prefirió denominarse “poeta”. Las razones expuestas se sintetizan en el comentario de Carmen Nozal, poeta española radicada en México:

Este sustantivo tuvo connotaciones negativas que evocaban ignorancia, incapacidad, cursilería o afectación. De modo que decir que una mujer era poetisa, en muchos casos no significaba que era una “persona que compone obras poéticas”, sino que se las daba de tal. Manuel Seco cita un pasaje del autor de La Regenta (Leopoldo Alas y Ureña (1852-1901), alias Clarín) donde está explícita esta contraposición entre la forma masculina poeta (con connotaciones de prestigio y consideración) frente a poetisa (sentido despectivo, peyorativo): “La poetisa fea, cuando no llega a poeta, no suele ser más que una fea que se hace el amor en verso a sí misma” (Solos, 86). (29)

La entusiasta participación de la gente que acudió a mi red social dejó claro que aún sigue siendo un tema debatible y que no es cuestión baladí el preguntarse por el correcto uso del sustantivo, aunque también demuestra de manera contundente que las poetas gustan de llamarse a sí mismas y a sus colegas “poetas”.

Transcribo al menos tres comentarios que hacen eco de esa preferencia y que me parece están en concordancia con los argumentos que ya he expuesto:

Aleyda Quevedo Rojas Marina Ruiz Roxana Elvridge-Thomas
Poeta. Abarca ese sentido andrógino de la escritura como lo propuso Virginia Woolf. Un poco de hombre y un poco de mujer. Poeta va con el ser humano. Poeta para estos tiempos que corren… un abrazo desde Quito, Ecuador. Poeta prefiero. Me han dicho que Poetisa es mas (sic) correcto porque es el femenino, pero no me gusta, también me parece anacrónico y despectivo. Poeta.

Porque, a pesar de que poetisa se usaba desde hace siglos, precisamente por eso, y por la manera de despreciar el trabajo creativo de nosotras las mujeres, era tremendamente despectivo.

Poeta nos iguala, nos sube de nivel.

 

Han hablado las voces de las poetas, ellas prefieren usar “poetas” y tienen hoy el poder y el derecho de hacerlo, así es como el connotado poeta Horacio nos había advertido sobre lo que sucede con los caprichosos usos de las palabras. Hoy por derecho y voz propia las poetas se hacen su lugar, ganado a pulso, en la historia de la literatura y en otros campos profesionales.

 

CODA

No puedo evitar mencionar el más reciente hecho de que una mujer gobierne México, ella, en su primer discurso a la nación, el primero de octubre del 2024:

Durante mucho tiempo, las mujeres fuimos anuladas. A muchas de nosotras nos contaron desde niñas una versión de la historia que nos quería hacer creer que el curso de la humanidad era protagonizado únicamente por hombres, poco a poco esa visión se ha ido revirtiendo. Hoy sabemos que las mujeres participaron en las grandes hazañas de la historia de México desde diferentes trincheras y también sabemos que las mujeres podemos ser presidentas y con ello hago una respetuosa invitación a que nombremos presidentA con “A” al final, al igual que abogada, científica, soldada, bombera, doctora, maestra, ingeniera, con “A”, porque como nos han enseñado, solo lo que se nombra, existe (30).

Me parece interesante que se piense que sólo la “A” per se da el femenino. Habría que hacer el ejercicio con el hecho de que las “piloto” (31) son eso y no “pilotas” (pues que eso en verdad les quitaría toda justicia y las equipararía a una pila de tamaño descomunal), pero eso, en definitiva, quizá no lo discutan, pues preferimos que nos lleven seguros a nuestros destinos. Esto último lo menciono porque es interesante observar que también el asunto pasa por el tema de la eufonía y, claro, los equívocos de los hablantes que desconocen los procesos reales de evolución de los vocablos, así es menos difícil asimilar el que exista una mujer piloto y no una pilota, pero eso es otro cantar.

 

NOTAS

  • Aquí coincido con Diana del Ángel en cuanto a que la reflexión debe partir del siguiente cuestionamiento: “Será, ciertamente, un hecho histórico. Es un fenómeno ideológico que, por serlo y remitirse a una elección verbal, radica en el seno del lenguaje: es un acto de habla de singular fuerza social, pues califica con un pequeño giro, el acto poético-literario femenino” Del Ángel, Diana, ‘Poetisa’: ideología de un vocablo; el caso de México, en Anales de Literatura Hispanoamericana, núm. 47, 2018, pp. 361-378.
  • Consultado en: < https://apps2.rae.es/DA.html> [28 de septiembre del 2024].
  • Los propios diccionarios dudan del término “poetris” por lo que quizá poetis, idis sea una errata proveniente de otra errata de los manuscritos donde se consigna. Resulta curioso que la Real Academia se valga de este término y no del también femenino poetria atestiguado con mayor certeza.
  • Estos son TLL p. 2522: 1. poêtria, -ae f., tolontola.de scriptura poeet- v. I. 18.Olim edebatur PERS. prol. 13, v. /. 33.]i. q. poeta femina (sic vel femina poeta GLOSS. [trad. etiam poeria];c. gen. obi. Cic.): Cic. Cael. 64 (ironice de Clodia) hacc tota fabella veteris et plurimarum fabularum -ae. Ov. epist. 15, 183 grata lyram posui tibi, Phoebe, -a Sappho ([poetica var. 1]. TER. MAVR. 2160 praeclara -a S. DIOM. gramm. I 508, 23 S. -a [AvG. mus. 2, 7, 14]). Ps. MAR. VICTORIN. gramm. VI 91, 31 Praxillide -a Sicyonia. HIER. chron. a. Abr. 1665 [h]Erinna -a agnoscitur. MART. CAP. 8, 809 euge … Satura mea, an te -am fecitc(h)olera? (potetr- al. var. Il., unde poeetr- scripsit Willis) deriv.: cf. ?2. poetria. ?2. poêtria (-tria?), -ae f.vox fort. medii aevi, quam ab 1. poetria male intellecta (e. g. loco l. 17 citato) ortam esse putat Storz, Handb. zur lat.Sprache des Mittelalters Il, 2000, 98 sa. Valsa var. I. pro poetica Cic.inv. 1, 36.] i. q. ars poetica: SCHOL. Hor. epist. 2, 1, 103 antequam Romani coepissent…-ac studere (poeticae var. L.; cf. studium -ae: 2, 1,1 11.114). ibid. ut … tantummodo -ae intenderent. 2, 1, 162-am exercere.deriv.: ? poetricus.
  • Como sabemos a Safo se refieren autores tan importantes como: Aristóteles, Platón, Heródoto, Euripides, Pausanias, Isocrates, Estrabón y Aulo Gelio, entre otros. Mientras que entre los latinos encontramos referencias en Cicerón, Ovidio, Horacio, Quintiliano, Plauto, Suetonio, Plinio y Plutarco. LSJ.
  • Frenk, Margit, Poesía popular hispánica. 44 estudios, México, FCE, 2006. p. 355.
  • Sigüenza y Góngora, Carlos de, El Triunfo parténico, Tenorio, Martha Lilia (estudio preliminar, edición y notas), Colegio de México, Centro de Estudios Literarios, México, 2021, p. ccv.
  • Pascual Buxó, José, El enamorado de Sor Juana, UNAM, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Serie de Estudios de Cultura Novohispana, México, 1993, p.156.
  • Del Ángel, Diana, cit. La primera parte de este artículo resulta muy útil ya que en ella se encuentra una amplia “Nota filológica”.
  • Ibidem, p. 375
  • Meneses Alejandra en “Debate en torno al lenguaje inclusivo”, consultado en <https://revistauniversitaria.uc.cl/especial/debate-en-torno-al-lenguaje-inclusivo/15187/>: “El género gramatical y el género cultural no refieren exactamente al mismo fenómeno. Mientras este último apunta a la construcción social, política y cultural de las identidades, desde categorías que tensionan el binomio hombre-mujer, el género gramatical se define como una propiedad formal de la lengua que cristaliza las relaciones entre palabras mediante la concordancia.”
  • Balcells, José María, “Del término ‘poetisa’: aceptaciones y repulsas” en Estudios Humanisticos, Filología, núm. 30, 2008, pp. 361-369.
  • Poeta española (Vittoria, 1905-Madrid 1999) perteneciente a la Generación del 27, formó parte de “Las Sinsombrero” mujeres artistas nacidas entre 1898 y 1911. Consultado en: <https://es.wikipedia.org/wiki/Las_Sinsombrero>.
  • Recomiendo ampliamente la lectura del poema; este puede leerse en este enlance: <https://www.google.com/amp/s/www.infobae.com/cultura/2021/07/28/poetisa-es-una-palabra-dulce-tamara-kamenszain-y-un-poema-que-escarmienta-el-verso-hasta-hacerlo-sangrar/%3foutputType=amp-type> [27 de septiembre 2024]
  • Esparza Navarro, María en “Empujar los límites de la poesía”, en Revista de la Universidad de México, Crítica, junio 2022. Reseña del libro Chicas en tiempos suspendidos, Eterna Cadencia, Buenos. Aires 2021. Se menciona:Con la primera sección: “Poetisas”, Tamara se reapropia de esa palabra casi en desuso que llegó a ser vergonzante para aquellas que ansiaban asegurarse “aunque sea un lugarcito/ en los anhelados bajofondos del canon”. Kamenszain vuelve a esta palabra trasnochada para insuflarla de vida, voz que retorna con renovados matices y le permite fraguar esa genealogía femenina que reverbera con la potencia de lo dulce, derogando el estereotipo de irracionalidad y sentimentalismo atribuido a la escritura de mujeres.”
  • Ángel, D. del , op. cit., p. 369, en donde también se menciona: ¨Finalmente en un artículo de 2008, Miguel Lorenzo Arribas apunta que “la estigmatización del término viene por el diletantismo que ha rodeado a quienes tradicionalmente se las ha considerado poetisas, lo que lo ha teñido de connotaciones cursis.”
  • Mariátegui, José Carlos, Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana, Cien de Iberoamérica, CONACULTA, México, 2015., p. 332: “Magda Portal es ya otro valor-signo en el proceso de nuestra literatura. Con su advenimiento le ha nacido al Perú su primera poetisa”
  • Idem.
  • Balcells, cit., p. 368.
  • Se refiere a la poeta Gertudis Gómez de Avellaneda (Santa María del Puerto Príncipe, Cuba, 1814- Madrid, 1873), consultado en: <https://es.wikipedia.org/wiki/Gertrudis_G%C3%B3mez_de_Avellaneda>.
  • Poeta peruana (Lima, 1926-2009), quizás la más reconocida en su país. Hoy se revalora la obra de Portal, Bustamante y otras.
  • El prólogo se publica en la revista de la Universidad bajo el título de “Destiempos de Blanca Varela”. En: <https://www.revistadelauniversidad.mx/download/921a7a30-ad49-4cdd-a946-5ae39e5b4370?filename=destiempos-de-blanca-varela>. [consultado el 1 de octubre de 2024]
  • Ángel, D. del, cit., p. 371.
  • Meneses, cit.
  • Diccionario panhispánico de dudas (DPD) [en línea], <https://www.rae.es/dpd/poeta>, 2.ª edición (versión provisional). [29 de septiembre de 2024].
  • Puede verse toda la discusión en https://www.facebook.com/jocelyn.pantoja
  • En orden de etiquetado: Julia Piastro (Ciudad de México, 1989) Rocío Cerón (Ciudad de México, 1972), Carmen Nozal (Gijon, España, 1964), Lauri García Dueñas (San Salvador, El Salvador, 1980), Elena Salamanca (San Salvador, El Salvador, 1982) Abigail Rodríguez Contreras (Puebla, México, 1990), Rom Freschi (Buenos Aires, Argentina, 1974), María Eugenia López (La Plata, Argentina, 1974), Roxana Elvridge-Thomas (Ciudad de México, 1964), Nicole Delgado (San Juan, Puerto Rico, 1980), Ana Franco Ortuño (Ciudad de México, 1969) Lalo Barrubia (Montevideo, Uruguay, 1967), Soleida Ríos (Santiago de Cuba, 1950), Soledad Fariña Vicuña (Antofagasta, Chile,1943), Elizabeth Reinosa Arriaga (Bayamo, Cuba,1988), Elisa de Gortari (Ciudad de México, 1988), Elizabeth Neira (Santiago, Chile,1973), Roxana Crisólogo (Lima, Perú, 1966), Paula Ilabaca Nuñez (Santiago, Chile,1979) y Elisa Díaz Castelo (Ciudad de México,1986). A gran parte de ellas las he publicado en mi proyecto editorial independiente “Proyecto Literal” activo de 2003 a la fecha.
  • A la conversación, o lista de opiniones se unieron otra serie de importantes poetas como: Jessica Díaz (Salinas, California E.U., 1976), Marina Ruiz (Ciudad de México, 1982), Jessica Freudental (Madrid, 1978 residente en Bolivia) y America Fermat (Ciudad de México, 1984). Me sorprendió que incluso el poeta Eduardo Hurtado (Ciudad de México, 1950) contestara, él irónicamente preguntaba: “¿Sacerdota o sacerdotisa?”.
  • Esta respuesta aparece entre las primeras de “Google” y refiere al siguiente sitio: <https://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vcodigo=52405#:~:text=Una%20de%20las%20razones%20es,se%20las%20daba%20de%20tal> [30 de septiembre de 2024].
  • Discurso Dra. Claudia Sheinbaum Pardo toma de posesión como Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos Ante El  H. Congreso de la Unión en la Sesión del Congreso General. 1º de octubre 2024.
  • El uso de los medios de comunicación al respecto puede constarse en este breve reportaje en el cual se celebra el primer vuelo transoceánico a cargo de una tripulación completamente integrada por mujeres. Consultado en: <https://youtu.be/A3QVLRe-KMQ?si=CWo4SJpL7VQViwfI> [1 de octubre de 2024].

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Jocelyn Pantoja (Ciudad de México, 1978), poeta, editora y gestora cultural, con sólida formación académica en Letras Clásicas y amplia experiencia en literatura latinoamericana contemporánea. Su trabajo articula investigación, creación y políticas culturales, con más de dos décadas dedicadas a la edición académica e independiente, la curaduría de contenidos y la formación. Fundadora y directora de Proyecto Literal. Fue presidenta de la Asociación de Escritores de México Ha publicado los poemarios Geografías y Fronteras (2007), Amor X (2009), La verdadera historia de las Kitties (2011) y Tránsfuga (2016). Entre sus intereses académicos destacan la reflexión sobre derechos culturales, identidades culturales, reivindicaciones feministas y bibliodiversidad.