El sábado 4 de diciembre, a las dos de la tarde, será la próxima ópera en Fine Arts Cinema Café at Novo Centro, transmitida desde The Metropolitan Opera House de Nueva York donde tendrá su estreno el martes 23 de noviembre. Se trata de Eurídice, de Matthew Aucoin, con libreto de Sarah Ruhl (basado en su obra de teatro homónima), cuyo estreno mundial fue el primero de febrero de 2020 en la Ópera de Los Ángeles con el propio Aucoin dirigiendo la orquesta. Es una producción de Mary Zimmerman, protagonizada por la soprano Erin Morley, el barítono Joshua Hopkins, el contratenor Jakub Józef Orliński, el bajo-barítono Nathan Berg y el tenor Barry Banks. Dirige la orquesta Yannick Nézet-Séguin y la coreografía es de Denis Jones. 

Buscando información para escribir este artículo, me ha sorprendido encontrar la gran cantidad de óperas que han sido inspiradas en el mito griego de Orfeo y Eurídice, algunas de las cuales son (con el título en su idioma original y año de estreno) las de Jacopo Peri, Euridice (1600); Giulio Caccini, Euridice (1602); Claudio Monteverdi, La favola d’Orfeo (1607, de la cual Carl Orff hizo una reorquestación en 1940); Domenico Belli, Orfeo Dolente (1616); Stefano Landi, La morte d’Orfeo  (1619); Heinrich Schütz, Orpheus und Eurydice (1638); Luigi Rossi, Orfeo (1647); Antonio Sartorio, Orfeo (1672); Matthew Locke, The Mask of Orpheus (1673); Marc-Antoine Charpentier, La descente d’Orphée aux enfers (1687); Louis Lully, Orphée (1690); Bernardo Sabadini, L’Orfeo (1694); Reinhard Keiser, Orpheus (1709); Johann Joseph Fux, Orfeo ed Euridice (1715); Georg Philipp Telemann, Orpheus oder Die wunderbare Beständigkeit der Liebe (1726); Christoph Willibald Gluck, Orfeo ed Euridice (1762); Joseph Haydn, L’anima del filosofo, ossia, Orfeo ed Euridice  (1791, aunque su estreno fue en 1951); Jacques Offenbach,  Orphée aux enfers (1858); Ernst Krenek, Orpheus und Eurydike (1923); Darius Milhaud, Les malheurs d’Orphée (1926); Jean-Michel Damase, Eurydice (1972); Hans Werner Henze, Orpheus (1978); Harrison Birtwistle, The Mask of Orpheus (1985); Philip Glass, Orphée (1993). 

Para componer esta última, Philip Glass se basó en la película de Jean Cocteau, “Orphée” (1950), la segunda de la trilogía iniciada con “Le sang d’un poète” (1930) y completada con “Le testament d’Orphée” (1960). A su vez, otras dos óperas de Phillip Glass también se basan en sendas películas de Jean Cocteau: “La Belle et la Bete” (1946 la película y 1994 la ópera) y “Les Enfants Terribles” (1950 la película y 1996 la ópera), aunque esta última película (con guion de Cocteau basado en su novela) fue dirigida por Jean-Pierre Melville.

Otra película inspirada en el mito es la de Marcel Camus, Orfeu Negro (1959), ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes y del Oscar y el Globo de Oro en la categoría entonces llamada “Mejor película en idioma extranjero”. Está basada en la obra teatral Orfeu da Conceição (1956), escrita por Vinicius de Moraes y con música de Antônio Carlos Jobim, trasladando la acción a una favela de Río de Janeiro en época de carnaval.

En dicha obra teatral también se basan la película de Carlos Diegues, Orfeu (1999), con música de Caetano Veloso, y los musicales de Aderbal Freire-Filho, Orfeu (estrenado en Brasil en 2010), y de Lynn Nottage, Black Orpheus (cuyo estreno en Broadway estaba previsto para 2020 pero se pospuso por la pandemia y se espera en 2022). 

En el mito de Orfeo y Eurídice se basan también el musical de Anaïs Mitchell, Hadestown (2016), actualmente presentándose en Broadway donde tuvo su estreno en 2019; el espectáculo de danza de Pina Bausch, inspirado en la ópera de Gluck, Orfeo ed Euridice (1975); y la ópera rock de Tito Schipa Jr., Orfeo 9 (1970), que el propio autor adaptó al cine en 1975.

También se basan en el mito de Orfeo y Eurídice otras obras teatrales, entre ellas las de Sarah Ruhl, Eurydice (2003), en la cual la propia autora basa el libreto de la ópera de Aucoin; Marie-José Hourantier (alias Manuna Ma-Njock), Orphée d’Afrique (1981); José Milián, Carnaval de Orfeo (1980); Daniel Boukman, Orphée Nègre (1967); y Tennessee Williams, Orpheus Descending (1957). En esta última se basan las películas de Sidney Lumet, The Fugitive Kind (1960); Hubert Hoelzke, Orpheus steigt herab (1965); y Peter Hall, Orpheus Descending (1990). 

Dejemos las disgresiones y volvamos a la ópera de Aucoin de inminente estreno en The Metropolitan Opera House, de cuya página web reproducimos su sinopsis, a continuación:

ACTO I

Orfeo y Eurídice, dos jóvenes enamorados, están en una playa. A Eurídice le frustra que la mente de Orfeo siempre parezca estar en otra parte. Pero Orfeo la sorprende: ata traviesamente una cuerda alrededor de su dedo para recordarle el amor que sienten el uno por el otro, y Eurídice se da cuenta (un poco tarde) de que la ha puesto alrededor de su dedo anular, lo que supone una propuesta matrimonial. Ella dice que sí.

El padre de Eurídice le escribe una carta desde el inframundo, ofreciendo consejos paternos para el día de su boda. Se lamenta porque no sabe cómo hacer llegar sus cartas hasta ella.

Orfeo y Eurídice bailan en su boda. Eurídice dice que tiene calor y sale para beber agua.

Cuando está sola fuera, se da cuenta de lo mucho que echa de menos a su difunto padre y dice que siempre había creído que habría “personas más interesantes” en su boda. En ese momento, aparece un hombre misterioso e “interesante”. El hombre dice que tiene un apartamento en el ático.

En su apartamento, el Hombre Interesante ofrece champán a Eurídice y pone horrible música ambiental. No le da la carta a Eurídice. Eurídice se percata de la situación en la que se encuentra y se da la vuelta para marcharse. El Hombre Interesante saca la carta. Eurídice trata de cogerla y huir, pero tropieza. Cae cientos de escaleras abajo hasta el inframundo y muere.

ACTO II

En el inframundo, tres piedras –Pequeña Piedra, Gran Piedra y Piedra Ruidosa, las insufribles guardianas burocráticas de la tierra de los muertos– explican que Eurídice ha muerto, y que, como cualquier persona difunta, perderá la memoria y la facultad del lenguaje.

Eurídice llega al inframundo en un ascensor. Comienza a llover dentro del ascensor y Eurídice pierde la memoria.

Cuando sale del ascensor, su padre la saluda. Eurídice no tiene ni idea de quién es. Su padre trata de explicar lo que le ha pasado.

En el mundo de arriba, Orfeo llora la muerte de Eurídice y escribe una carta, pero no sabe cómo puede hacérsela llegar.

En el inframundo, el padre construye una habitación para Eurídice usando cuerdas. Una carta cae del cielo. El padre la lee y le dice a Eurídice que es de Orfeo. El nombre “Orfeo” remueve algo dentro de ella, y comienza a recordar quién es. Por fin reconoce a su padre.

Orfeo usa una cuerda para bajar lentamente las obras completas de Shakespeare hasta el inframundo. El padre lee a Eurídice un fragmento de El rey Lear. Eurídice comienza a aprender cómo usar el lenguaje de nuevo, palabra por palabra.

Orfeo decide encontrar una manera de llegar al inframundo y rescatar a Eurídice.

En el inframundo, las piedras escuchan cómo Orfeo canta sin palabras mientras se acerca a las puertas. Su canción comienza a despertar los espíritus de los muertos. Las piedras llaman angustiadas a su jefe, Hades, que también era el Hombre Interesante.

ACTO III

Orfeo canta magníficamente a las puertas del inframundo. Hades aparece y le hace saber con desdén cuáles son las reglas para devolver a Eurídice al mundo de arriba. Ella puede seguirlo, pero Orfeo no debe mirar hacia atrás para asegurarse de que sigue ahí.

A Eurídice le cuesta decidir si quiere seguir a Orfeo o quedarse con su padre. Su padre insiste en que debe ir tras Orfeo y vivir una vida plena.

Cuando ve a Orfeo delante de ella, Eurídice tiene miedo. Está convencida de que no es realmente él. Ella va detrás, pero finalmente corre hacia él y pronuncia su nombre. Orfeo se gira sobresaltado. Los amantes son separados lenta e irremediablemente.

El padre está desolado ahora que Eurídice se ha ido. En su desesperación, decide sumergirse en el río de olvido y borrar su memoria. Dice en silencio la dirección de la casa de su infancia y se sumerge en el agua.

Eurídice regresa al inframundo y descubre horrorizada que su padre se ha sumergido en el río de olvido y borrado su memoria. Hades reaparece para convertir a Eurídice en su esposa. Ella le dice tímidamente que necesita un momento para prepararse.

Encuentra un bolígrafo en el bolsillo del abrigo de su padre y escribe una carta a Orfeo, que contiene instrucciones para que su futura esposa sepa cómo cuidarlo. Se sumerge en el río de olvido.

El ascensor desciende una vez más. Orfeo está dentro. Ve a Eurídice tumbada en el suelo, la reconoce y es feliz. Pero el ascensor arroja lluvia sobre él y borra su memoria. Orfeo sale del ascensor y encuentra la carta que Eurídice le escribió, pero no sabe cómo leerla.

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Jimmy Hungría. Gestor cultural y cinéfilo. Amante del teatro, de la música. Aspirante a chef. Autor del libro Gastronomía musical y bibliografías en construcción y de la columna Tívoli.