Abordar los elementos que enmarcan el vasto universo de lo literario es un proceso que puede estudiarse desde distintos enfoques. Precisamente, uno de los elementos más particulares es el lírico o poético, ese que Borges consideró como el más sublime de los géneros literarios. Paz (1972), Premio Nobel de Literatura de 1990, expresa en uno de sus enunciados poéticos que “la lectura de un solo poema nos revelará con mayor certeza que cualquier investigación histórica o filológica qué es la poesía” (p. 8). Por supuesto, es recurrente la delimitación de este género en verso, pero esto no deja de lado la influencia de la prosa como forma de expresión particular, tanto en la poesía nacional como internacional.
Blanchot (1959) hace referencia a la poesía en prosa en El libro que vendrá, delimitando su accionar de la manera siguiente: “A veces, y sin cambio de tono, por una concentración mayor de los elementos rítmicos, la prosa se convierte en poesía, como si en esos instantes privilegiados, la virtud de la obra se cristalizara para ser más visible” (p. 139). En ese tenor, el poeta y promotor cultural José Ángel Bratini hace uso de la prosa poética en El álbum-K, un poemario en el que no solo se evidencian descripciones íntegras en primera persona, sino que se resaltan aspectos de la realidad social dominicana. Es el caso de Guachupita, el sueño americano, el guagüero, el Bongó y de la expresión de la religiosidad popular.
Resulta pertinente exponer que El álbum-K es un poemario peculiar, rasgo que se evidencia desde su título, el cual invita a reflexionar sobre el porqué de K. ¿Partido político? ¿Colección fotográfica? ¿Reencarnación del KKK? Todas estas conjeturas se refutan desde el inicio: “Mi nombre es K” (Bratini, 2013, p. 11). Efectivamente K, el eje central de los 27 poemas que conforman el texto. K es un personaje y se autodescribe como un ciudadano dominicano común que sigue el patrón diario de sus paisanos, exponiéndose a situaciones de todo tipo. Sus rasgos o características se describen en los títulos de los poemas, mismos que evidencian un carácter temerario e insurrecto: “Acción-K”, “Atentado-K”, “Trovador-K”, “Tecato-K”, entre otros. Otros títulos, por su parte, están ligados a la archivística y la documentación: “Documento-K”, “Archivos-K”, “Manifiesto-K”, etc. Esta relación binómica entre los ejes temáticos refuerza la singularidad de este poemario.
Si bien es cierto que los poemas que conforman el compendio abarcan un aproximado estándar de una página, algunos de ellos exceden este parámetro, como es el caso de “Archivos-K”, que se extiende significativamente; de hecho, constituye el poema más amplio de la antología bratínica. Otro de los miembros del compendio es “Documento-K”, en el que subyace una personificación distintiva: el sujeto en el poema es la historia, como prototipo de vida feliz. La historia, el personaje, tiene un hogar, puede salir, “beber el sol”, estar desnuda, leer periódicos e incluso dormir. Sin embargo, “Articulación-K”, vigésimo segundo poema de la antología, también evidencia la presencia directa y constante de la personificación. En este punto, no recae sobre la historia, sino sobre una pluralidad de sujetos diferenciados: relojes fermentados, noches craneales, la calle, ente otros objetos. En consecuencia, puede afirmarse que el poeta es diestro en el uso de la prosopopeya, lo cual, junto a otros elementos, evoca a la prosa poética de Mallarmé, aunque K prefiera a Rimbaud. Ahora bien, es conveniente analizar, por medio del texto, la prosa lírica de José Ángel Bratini, misma que, en ocasiones, parece ser más narrativa que poética.
La obra se centra en la vida de K y sus distintas facetas. El personaje es el encargado de contar sus experiencias y describir lo que ocurre a su alrededor. En todas sus vivencias se evidencia la melancolía como hilo conductor del poemario. No obstante, esto se interconecta con un enfoque satírico que evita que impere meramente la nostalgia. K es un ser humano: tiene cabeza, manos, piernas y pies. Tuvo una infancia hostil: pobre, poco educado y forzado a una adultez temprana. Por ello, se siente decepcionado de la vida, aunque valora lo que le rodea: el baseball, las mujeres, y el THC y el café. Odia Europa; odia América. Analiza el sentido de la vida a la luz de las desigualdades sociales. Prefiere desconfiar de todo y desear con vehemencia el fin de la humanidad.
En el transcurso de los poemas, el uso de metáforas e imágenes es evidente, con poemas como “Ciudad-K”, que son básicamente el reflejo biunívoco de ambos elementos. El punto de vista poético manifiesta la exaltación de emociones, sentimientos, ideas, reflexiones y experiencias particulares. En ese sentido, se destaca la presencia de categorías estéticas, entre las más abundantes se encuentra lo bajo (crisis social, enfermedades, mala suerte) y lo sublime (historia, lejanía, vida, porvenir), en algunos casos como si se tratara de elegías.
El elemento religioso está presente en la mayor parte de los poemas de la obra. Es notoria la presencia de Dios, el redentor, los santos católicos, los profetas y la fe. No obstante, los poemas manifiestan un sentimiento de rechazo en vez de afinidad. “Como cualquier dominicano imbécil levanto las manos hacia el cielo que no escucha a los imbéciles y de paso me corro sobre la raya” (p. 17). Lo divino se refleja como una escapatoria de los mortales a las vicisitudes del existir. Esto se fusiona en una crítica implícita hacia la religiosidad popular y sus implicaciones.
K presenta la degradación de la personalidad humana en las calles contaminadas donde “las putas recuestan sus espaldas sobre las paredes mugrosas” (p. 40); miedo y pavor en “una acción predispuesta antes de salir a la calle” (p. 43); y esperanza en la acción divina o particular, donde “hay quienes piden a Dios, hay quienes piden al Diablo y hay quienes piden que todo termine” (p. 23). Esto concuerda con lo que establece Terry Eagleton, en su obra Una introducción a la teoría literaria (1988): “Se trata de una crisis de las relaciones humanas y de la personalidad humana, y también de una convulsión social” (p. 94). Este es, en efecto, el enfoque central de la antología.
Los poemas son el reflejo de una crisis moral, política, social que se enmarca en todos los contextos, trascendiendo los límites temporales. Esto sucumbe en una crisis de identidad, tanto personal como nacional, al referirse a la nación como “la esclava primogénita de Europa” y a la capital del país como “la ciudad del esclavo y el mendigo”. La ubicación histórica del texto, que se publicó por primera vez en 2013, inicia en “Opción-K”, donde se hace alusión al siglo XXI; sin embargo, no es hasta el vigesimocuarto poema en el cual se adopta una mayor especificidad temporal: “Este es quizás el año 2008” (Bratini, 2013, p. 50). De manera que el contexto interno del poemario puede adaptarse al siglo actual.
Existe una repetición constante de ciertos vocablos en el transcurso de la obra. Es el caso de términos como sangre y calle. Del mismo modo, el hablante lírico tiene momentos de euforia, en los cuales se harta de lo que le rodea y adopta expresiones poco cultas, como “jodido sueño” (p. 54), o “irnos a cagar en la luna” (p. 39). K es sumamente directo, empleando un lenguaje llano y en ocasiones rebuscado para expresar lo que vive, siente y discierne. Aborrece la falsedad, ese plástico que empaña lo auténtico: tetas de plástico, nalgas de plástico, corazones de plástico. Quizás Bratini pretende dar paso a un nuevo enfoque de la poesía dominicana en prosa, aunque también estos elementos pueden relacionarse con “un lenguaje poético que intenta remontarse hasta sí mismo” (Blanchot, 1959, p. 60). Sea cual sea la razón, es evidente el carácter reflexivo que se impregna en los poemas de la obra. “Qué es la vida, sino esta fábula que todos creemos conocer” (p. 33) es el inicio del poema “Manifiesto-K”, frase que se asemeja a la obra La vida es sueño (2008), de Calderón de la Barca, cuando Segismundo reflexiona y usa la interrogación retórica al preguntar y responder: “¿Qué es la vida? Un frenesí” (p. 130). Esto es, en esencia, lo que refleja el poeta como concepto a lo largo de su obra: la vida como un frenesí de placer, desigualdades y superstición.
El álbum-K es un texto filosófico, subversivo y, hasta cierto punto, confrontador. Con una estructura similar a la de una novela corta, José Ángel Bratini hilvana una prosa poética distintiva que muestra tanto el desenfreno como la sobriedad. Saba (2017) afirma que en esta obra descubrió “una voz malditamente diferente a las de su tiempo, pletórico de imágenes fuertes con sabor a futuro” (párr. 4). Este estilo distintivo se mantiene hasta el final de la antología, con el “Poema-K”. En este texto el centro de la acción no es K, sino la noche, típicamente personificada: tiene uñas, tiene pelo, tiene puñales, conoce casi de todo, puede desear y sospechar de los demás. Metafóricamente, afirma que el mundo no es nada y finaliza con una serie de exclamaciones de cierre: “¡Peligro, el caos, el desenfreno! ¡Peligro! ¡¡¡Boom!!! Se acaba el mundo…” (p. 55)
En conclusión, esta obra, ganadora del Premio Poesía Joven de la Feria Internacional del Libro 2012, presenta diversos elementos que la distinguen como un texto representativo de la poesía juvenil dominicana, destacándose entre ellos la significatividad en el manejo de la prosa, uso pronunciado de las metáforas y personificaciones, y el empleo de un estilo lingüístico diverso y directo. Blanchot (1959) señala la poesía como un punto de inmersión “en el fondo de lo definido para hallar lo inagotable” (p.89). Sin lugar a dudas, el joven poeta, ya no tan joven, sumerge al lector en lo más hostil y luego lo lleva a lo inagotable del quehacer humano con un enfoque nostálgico, un tanto lúdico y, a la vez, realista.
Referencias
Blanchot, M. (1959). El libro que vendrá. Monte Ávila Editores.
Bratini, J. (2013). El álbum-K. Ediciones FeriLibro.
Calderón de la Barca, P. (2008). La vida es sueño. Ediciones Corregidor.
Eagleton, T. (1988). Una introducción a la teoría literaria. Fondo de Cultura Argentina.
Paz, O. (1972). El arco y la lira: el poema, la revelación poética, poesía e historia. Fondo de Cultura Económica.
Saba, R. (6 de julio de 2017). Trayectorias literarias dominicanas: José Ángel Bratini. El Nuevo Diario. https://elnuevodiario.com.do/trayectorias-literarias-dominicanas-jose-angel-bratini/
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Andrés Martínez es licenciado en Letras, summa Cum Laude, por la Universidad Autónoma de Santo Domingo. Es profesor e investigador. Ha participado en distintos cursos, talleres y diplomados a nivel nacional e internacional.