Quién dice que la fruta es tiempo
en el agrio sendero que da la Vida;
puede ser dulce, a veces,
a veces luce sus músicas amarillas
el limón que es tesoro, en el limonero
verde lucero,
madurada calcita;
en la Isla perdida entre los esteros
diminutas canicas
se resisten al fruto de los ensueños
que el estadounidense llama la lima;
en la Isla la lima es el limón dulce
y el limón es citrosa que se destila
en jugos resplandecientes que con la azúcar
forman la limonada en el agua fría;
pero a veces el auto
sale un limón que pago mal cada día;
si todo sale mal y todo es un fiasco,
Te chupas un limón
en lugar de sandía,
pero si a veces del cielo Te caen limones,
haremos limonada
pero también Poesía.
*
Los ecos del dulzor en las paredes
sobre los adoquines
azules se derraman;
se alegra el bienteveo en el ramaje
y entre las pomarrosas canta;
se vuelve a deslizar del Aventino
de la antigua ciudad de los castillos
esa dulce hebetud de las sandalias
que lleva en procesión el monaguillo
al templo de las fúlgidas campanas;
magia edulcorada fluye
de la Naturaleza
en verde pentagrama
que va atrapando notas amarillas
desde el borde del río a las arcadas
en El jardín en luto donde reina
la terrible presencia de las temibles hadas;
en el otoño el prado y el poema
arden de gualdas gemas
y tiemblan en el viento
y el pavimento
las hojas de escarlata.
*
Oscurecida forma de la ciruela,
púrpura sombra,
fuego que reverbera en la azul bromelia;
cuando sueño contigo
hacia adentro perfuma la primavera
y entre negros zarcillos
surgen redondos frutos de dulce estrella,
cuelgan en los ramajes
del interior paraje
esas frutas que oscuras relampaguean
y el perfumado espejo
donde Narciso ileso
vuelve a (a)tender la mano en la linfa etérea;
se acumula el aroma de lo ominoso bajo el ojo cerrado,
arañas de amatista tejen el hilo de los poemas,
una flor tenebrosa que florece en sí misma pugna en la esclera,
es la pulpa del fruto que se deshace en el negro abismo
y en el pozo de ónice de mí mismo
se refleja Tu rostro que tiene formas de negra luz en la luna llena.
—–
Miguel Ángel Náter (1968), puertorriqueño. Obtuvo un doctorado en Estudios Hispánicos de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Es Catedrático de ese mismo departamento. Como poeta, ha publicado veintiocho volúmenes, entre ellos El jardín en luto, que fue seleccionado por el Pen Club de Puerto Rico como uno de los mejores libros de 2014.