I
Mi poema es una mujer
Caminaste desnuda en mis sueños
y desde entonces todo se volvió prohibido.
Estela de palabras vacilantes
para diseminar nuestros gestos de amor.
Frente a un mundo de ojos desviados
ignorante del arte de amar
estamos destinadas a ser libres
libres de amarnos, simplemente.
Amarte es el más bello acto
que puedo cumplir en mi vida
nada más importa.
Te amo más allá de lo prohibido
pues dos poemas del mismo sexo
no podían estar juntas, dicen
y eso me basta
una vez…
y, sin embargo, te quiero aún.
Eres un poema vivo, de principio a fin
ya no necesito versos ni poesía
porque te tengo a ti, mi amor.
Llegará el día en que los transeúntes
recogerán nuestros besos arrojados en el camino
verán que llevo tu marca
mi alma arrodillada a tus pies.
Tus pies, mis únicos y verdaderos puntos de referencia
las plazas públicas, testigos de nuestra unión
cómplices de nuestras alegrías.
Te amaré en nombre de todas las catedrales
tú, mi Cruz
mi rosario
mi adorable pecado
y cien mil más.
Caminaste en mis sueños, desnuda
y desde entonces la sexualidad se volvió un arcoíris
natural, sin sexo, sin nombre, sin país.
Sin cultura, sin color, sin rostro.
Sí, caminaste en mis sueños, desnuda
desde entonces aprendí a ocultarlo todo
desde las fisuras de luna hasta tu risa libre y joven.
Que escondí bajo mis brazos
para que la tormenta de lo prohibido no se la llevara
para que tú y yo pudiéramos amarnos
hasta en el silencio dormido de las palabras.
II
La llegada y otros poemas
Para la ciudad de Trois-Rivières que
me acogió
…
En el azul de tus ojos
el destello de un poema por nacer.
La llegada
Aquella mañana miré la ciudad
como quien se sumerge en la mirada
de un recién nacido, en busca de la inocencia.
Entre el azul de sus ojos y el frío de su gran vacío
pienso en mi país, en mis hermanos y hermanas violentados
por tantas desgracias innombrables.
Era un primero de enero.
Llegué a esta ciudad
como se va hacia un sacerdote, cargada de pecados.
Ella me tendió sus largos brazos
como para darme una revelación.
Paseé mis dedos por su cabellera
me contó la historia de las Primeras Naciones
el olor cálido de las danzas prohibidas.
Rápidamente abracé su inocencia
en la urgencia de un cuerpo a cuerpo
el alba azul de nuestros cuerpos fríos
caminando tomados de la mano.
Nuestros gestos
arrojados en la confianza del día
reinventaron soles con sabor a éxtasis
y acunaron nuestros vacíos en el insomnio de cada calle.
…
Envuelvo en su silencio
la gramática de otras ciudades
y desposo sus locuras
en el encanto de los grandes caminos.
Callo mis tachaduras
por esta ciudad.
…
Cuerpo abierto
abrazo su frío
sus largas calles desnudas
me arrastran a las estaciones
por pasos que se suicidan.
…un sol efímero
en collar de amarguras
arrastra su rayo glacial
por las líneas de mi mano
para quemar el abecedario del día
en la errancia de las horas perdidas.
Otros poemas
III
No tengo manos
sino memorias
para quien sabe arrojar
su corazón al vacío
la caída no es más que ilusión.
No tengo manos
sino poemas
para quien sabe manejar
lengua de dolor.
El amor no es más que
cortejo de duelos.
A falta de versos en ruina
comparto muertos.
Azul acre del borde
cortado el gesto en dos
para pies que no conocieron
rutas mal abrazadas.
Aún dos gotas
agua de tus caderas
itinerarios sin retorno
he aquí que soy un muerto vivo
a falta de versos en ruina.
IV
Cuerpos moribundos
en el asfalto helado.
Cielo de árboles
¿por qué la estación
corta nuestros brazos?
Refugio de aves extraviadas,
vivir, un soplo fugaz,
el exiliado, silencio de brasa.
V
A cada año nuevo
catedrales humanas
la sangre por sermón.
No conocemos
más que un solo lenguaje:
el de la ruina.
Bajo las cenizas de arcilla
las sombras toman forma
y el mar calla.
VI
¿Cómo hacer juventud
cuando el desgaste de los días
gravita en nuestros dedos?
Cada grieta que nos une
buscamos la luz
bajo la piel del tiempo.
Recuerdos frágiles
danzan entre las edades.
¿Qué queda de las promesas
pétalos sembrados de miradas
desaparecidos de nuestros sueños?
Un camino se abre en otra parte
pasos perdidos en caída libre
robados por hombres
en un torbellino fértil de risas.
VII
Solo por caminos
cargados de besos suspendidos
encuentro al fin la senda hacia ti.
En el torbellino de nuestras furias,
he disimulado nuestras almas
para escapar de la tormenta
de las malas lenguas.
Tomamos el amor
como una llave secreta,
nos amamos en el silencio
de los burdeles
bajo el velo sagrado de los muros ciegos.
Intercambiaremos tantos besos
que la tierra se volverá un mar pesado de celos
cargando sobre los hombros de los solitarios sin refugio.
Ya no conoceré la melancolía de las almas rotas
y entonces, en el resplandor de nuestro amor
volverá Cristo
como promesa de luz al final del crepúsculo
como el vértigo en el conteo de nuestros besos.
(Traducción: Valentín y Sarah Amaro)
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Cherlie Rivage. Licenciada en Lingüística por la Universidad Estatal de Haití, cursa actualmente una licenciatura en Informática, con especialización en Ciencia de Datos, en la Universidad de Quebec en Trois-Rivières. Su pasión por la poesía la llevó a fundar en 2020 Banquet Poétique, una estructura a través de la cual organizó y dirigió el festival de poesía Les Rendez-Vous de la Poésie Contemporaine. En 2024, obtuvo el segundo premio del concurso de poesía Zone Campus por su poema “Mi poema es una mujer”, seguido en 2025 de una primera mención especial en el mismo concurso por su poema “La llegada”. Ha publicado dos libros de poesía: Mots d’Ailes (2015) y Kadans (2021).