Náufrago

Náufrago de un nombre sin tierra que lo entierra

vago entre el ayer —

y lo que no nacerá

Las ciudades se esfuman

difusas como el cristal

bajo la sombra de un adiós sin retorno

El viento me arrastra como un grito

y cada horizonte se dobla bajo mis pies.

 

 

Hilo por hilo

Mi corazón tamborilea la hora desnuda

de las partidas

esta mañana zurzo mi país

con puntadas de sol

en mi mochila un estallido de risa

un retazo de cielo enterrado

bajo el aguacero de recuerdos

 

allá

el sol esculpe los techos en fiebres de incendio

el chasquido de las sandalias

la tierra roja bajo mis pies

 

el invierno aquí hiela los huesos

y las lenguas

mis sueños saben a mangos robados

jugosos

demasiado ácidos para los labios del exilio

 

bajo un cielo de hierro

exangüe de estrellas muertas

devano mi Yanvalou, árbol de palabras

cuya savia corre en venas-ríos

 

mis manos huelen a café quemado

a sal de lágrimas secas

cicatrices de caminos sin reloj

 

esta mañana otra vez

zurzo mi país

hilo por hilo

en otro lugar, llora mi nombre huérfano

mis suelas destejen sin memoria del suelo.

 

 

 

Lluvia de oraciones

Llueve sobre nosotros

Lágrimas del cielo en cascada

Cuentas de historia suspendidas

Y nubes de pena enmadejadas

 

Junto a nuestras risas

A nuestras almas prisioneras

Puerto Príncipe

Ciudad-espejo de contrastes

 

¡Oh frágil tierra!

Piedra de dolor y dolor de piedra

Ciudad-agonizante sostenida por sus alas cicatrizadas

 

La lluvia calma nuestras penas

Los corazones brillan en sombras luminosas

Y los sueños se funden

En las venas serpenteantes de la ciudad

 

Por estas heridas

Que afligen nuestro mundo

Por los gritos y sollozos

Teñidos de abismo

 

Por tu suelo exangüe y profanado

La esperanza que se esfuma

Los sueños extraviados

Y las sombras del pecado

 

Que la paz del Señor se teja en hilos de oro

Que el río de nuestras plegarias

Esculpa su camino hacia el horizonte

Y que las gotas transfiguren nuestros dolores

Purifiquen nuestros párpados

 

 

 

Puerto Príncipe

Ya no tengo palabras para amarte

Para decirte cuánto habitas en mí

Así que las grabo

En las sombras que bailan los adoquines

Bajo este cielo de brasas que abrasa la ciudad

Donde cada rayo lleva el peso de mi ausencia

 

El asfalto rezuma susurros de antaño

Las piedras cansadas de nuestros pasos

Guardan el eco de risas perdidas

Mientras el calor

Se estira como un sueño

Y la ciudad dormida en el verano

Envuelve sus callejuelas en sudarios

 

Puerto príncipe

Verano denso de promesas incumplidas

Se alarga en languidez

En el aire cargado de bochorno

Siento tu nombre desvanecerse

Como un sueño apenas vivido

 

Y te amo

Te amo con sereno amor

Y me desdibujo en la sombra de este día que se extingue.

 

 

 

Letanía de las cenizas

Soy fuego sin plegaria

un sollozo que cuenta las cenizas

— reloj con muelas de brasa

masticando el tiempo de los condenados

 

Bailo tumbas

cada grano — un siglo ahogado

bajo la palma de los verdugos

 

Me robaron la boca

arrancaron la lengua

Los males brotan bajo mi piel

semillas de tormenta

 

Me injertaron lunas frías

en los párpados

azules cicatrices gritando por los poros

 

El viento me atraviesa en alfabetos de brasa

desollado vivo en los muros del tiempo que balbucea

Mi puño echa raíces en truenos
— la ciudad sangra

constelaciones que nadie descifra

 

Hablo con labios de sal

Cada herida pare un sol en espera

Cada sílaba — un sepulcro derribado

 

Una corneta de estrellas reventadas perfora la noche

y doy a luz una primavera de espadas y pétalos.

Hermanos — vi a la sombra borrar el azul de los ríos.

.

.

 

Un rumor que se niega a morir

Mi nombre grabado en la garganta de las tinieblas

Grito tatuado bajo los dientes de los verdugos

Canto de pedernal — fuego delirante

Quebrando el alba muerta en astillas de insumisos

 

Clavaron mi sombra en los muros del silencio

Erguidas noches con espinas de exilio

El viento se atraganta de mis pasos mutilados

Los fusiles babean colmillos de ceniza

 

Soy el murmullo que se niega a morir

Roigo las tumbas — me cosieron

Noches en la piel, y los muros

Susurran nombres borrados en tinta negra

 

Camino — fantasmas bajo mi lengua

Pesado de iras que avivan las raíces

Aprendo a sangrar en silencio:

Mi piel tatuada de cicatrices-soles

Pare un alma bajo mis párpados clausurados.

 

 

 

Río de los silencios

Es un abismo de verdor donde cantan los ríos

Alas de cristal que hienden lo inmóvil

Refugio para nuestros corazones cargados de sal

y astros perdidos

 

Los días de lluvia

nuestras risas cascadas de arcoíris

trepan los faroles de soles adormecidos

Las noches estrelladas

nuestros silencios filigranas de poemas

se disuelven en la memoria de las aguas

 

Dos siluetas que somos

Nos anclamos, ebrios de luz

Nos extraviamos

Y nos reencontramos

Almas vagabundas

 

Aquí es el silencio quien habla

Con la mirada traducimos lo indecible

En lágrimas de rocío

Mientras el flujo del mundo se agrieta bajo nuestros párpados

 

Es hora de tejer ensueños

Secretos entrelazados de musgo y bruma

El destello de una luna creciente

Echa raíces en ojos de esmeralda

 

Nosotras, sombras invertidas

Los ríos arrastran suspiros de ultra sueño

Y nuestros corazones laten el eco de los bosques

Estas venas de agua que gotean ajenas al tiempo.

 

 

 

Exilio

Como navío

privado de faros

bajo un cielo de llanto

a la deriva voy

 

vela tensada de dolores

el corazón desterrado

 

despojado de sueños

de risas ya apagadas

sin puerto, sin orilla

 

mis suspiros se alzan

desgarrados por el viento

lengua sedienta

 

 

Vals del amanecer

He tejido la ebriedad en tu aliento de pájaro

llevado por la dulce caricia del viento

donde el aire susurra promesas

de sueños suspendidos.

 

El agua me confió sus secretos

sus lágrimas saladas

de ríos en fuga hacia océanos de estrellas.

Cada gota de historia

es dulce

melodiosa pasión en cascada

Donde el tiempo se borra y crece a mil pies.

 

Me ahogo una y otra vez esta noche

en un océano de arrepentimientos

Una vez más sueño con hallar

tu camino.

 

El viento acaricia mi piel

el fuego, otrora ardiente

no es más que llama vacilante.

Los ríos susurran historias sin fin

de antaño

Y la tierra, antes refugio

hoy me parece cargada de aflicción.

 

 

 

Exiliados de los silencios

Hombres de horizontes quebrados

Fronteras trazadas por manos ajenas

Llevan sobre los hombros

Sombras de una patria lejana

Hecha añicos, nunca del todo abandonada.

 

Hijos de orillas borradas

Marinos perdidos en puertos de fortuna

Buscan en el frío de la piedra una tierra prometida

Que titubea bajo sus pasos deshechos.

Cruzan callejones donde el alba se deshilacha

Entre la neblina de una ciudad que jamás los abraza.

 

Herreros del olvido

Nómadas de trenes suburbanos y destartalados

Mestizos de concreto y de ensueños

Sus risas se consumen en el arcón de noches salvajes

Donde las estrellas se apartan del silencio de las avenidas

Y sus cantos rotos, ahogados

Ya solo resuenan en los huecos del viento.

 

Exiliados del alba

Esculpen la noche con sueños fugitivos

Siembran raíces en la arena de las promesas.

Allí donde el mar se vuelve tierra y la tierra mar

Partidos sin partida, errantes sin regreso

Fragmentos de una ciudad que los devora.

Y aunque ella los olvide

Su suelo llevará por siempre la huella de sus pasos.

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Philippson Juste es un poeta de la República de Haití. Médico de formación y fotógrafo de sensibilidad. Su voz poética resuena entre Cuba, Haití y el Caribe. Es autor del poemario Bout Souf (2024), uno de los primeros en criollo haitiano publicado en Cuba, y del libro bilingüe ¿Sobrevivirán las aliblancas palomas? (2024). Su obra ha sido galardonada con reconocimientos notables: Premio de Poesía Plougasnou (Francia, 2024), Premio Descubrimiento Élise Bisschop (Francia, 2024); finalista del Premio Poesía ADAN (Francia, 2024), finalista del Premio Internacional de Invención Poética (Martinica, 2024) y del Premio Internacional de Poesía Léopold Sédar Senghor (mención honorable, Italia, 2025). Sus textos han sido publicados en revistas como DO.KRE.I.S, Temps de Poésie, Lettres d’hivernage, Oyapock, L’Accent de Poche, y en antologías literarias internacionales como, Komala Sueños baldíos (América Latina), Les 100 Poèmes du Grand Concours (Francia), y Prix Poésie ADAN — Hauts-de-France (2024).