Solo mencionar el nombre de Manuel Rueda (Monte Cristi, 1921-Santo Domingo, 1999) implica referirse a una de las más completas y dotadas figuras del arte, la literatura y la intelectualidad de nuestro país y del Caribe hispánico. El 27 de este mes de agosto se cumplirán cien años de su nacimiento. De ahí que Plenamar haya querido preparar este Dossier para sus lectores; para lo cual, a sabiendas de su indiscutible estatura como músico, poeta, novelista, ensayista, dramaturgo, folclorista, propulsor y editor cultural, prefirió que connotados escritores y amigos suyos, como José Alcántara Almánzar, Ida Hernández Caamaño, Soledad Álvarez y Juan Carlos Mieses ofreciesen un perfil humano, en tono confesional, incluso, del maestro Manuel Rueda, sin obviar, por supuesto, el peso singular con que su figura gravitó en la cultura de nuestro país, para dejarnos un legado imperecedero.

Además de una obra extensa y galardonada nacional e internacionalmente, Manuel Rueda ideó, desarrolló y encabezó una postura vanguardista que sentó una significativa ruptura en la tradición y la evolución poéticas de nuestro país, que denominó Pluralismo. Inauguró este movimiento experimental, que impactó no solo la poesía, sino también la crítica, la pintura y la música, con una conferencia dictada el 22 de febrero de 1974 titulada “Clave para una poesía plural”, en la que explicó los alcances de su nueva concepción de la escritura y la lectura del poema, integrado al pentagrama musical, y dotándolo de nuevas dimensiones rítmicas, visuales, sonoras y espaciales. La concreción de sus ideas estéticas plurales tuvo lugar en el poema titulado Con el tambor de las islas: pluralemas (1975). Entre los adeptos de esta concepción experimental del lenguaje estético estuvieron, en principio, los poetas Alexis Gómez Rosa y Luis Manuel Ledesma, los novelistas Marcio Veloz Maggiolo (también poeta e investigador), y Diógenes Valdez, los músicos Manuel Simó y Margarita Luna, y como artista visual estuvo el polifacético Geo Ripley. Más tarde, el poeta Cayo Claudio Espinal retoma, en parte, aquellos postulados, que luego deriva y fundamenta en el movimiento experimental que llama Contextualismo.

Esperamos que esta iniciativa de Plenamar se convierta en punto de partida de un reconocimiento sostenido a la vida y la obra de uno de nuestros más geniales creadores. Nuestra gratitud a los escritores que colaboran en este Dossier de Plenamar.

En portada: Mole San Nicolás. Haití. 20”x30”, Col. Patronato Nacional de la Ciudad Colonial, 1988. Autoría de Silvano Lora.