El próximo 10 de agosto de este año se conmemora el centenario del nacimiento de la poeta peruana Blanca Varela. Plenamar se adelanta en julio, con un dossier que celebra su impronta letrada: ensayos de los escritores y académicos Rom Freschi (Argentina), Paul Guillén (Perú) y Manuel de J. Jiménez (México), una biografía y poemas de Valera –entre ellos “Canto villano” y “En lo más negro del verano”)–, más una galería de fotos de su archivo, en distintas épocas y con distintos personajes, algunas de las cuales han sido expuestas en el Repositorio de Casa de la Literatura Peruana. Para el dossier contamos con el apoyo decisivo de la revista online argentina Plebella Nube.

Motivos sobran para acentuar este homenaje. La poesía peruana del siglo XX alcanzó en Blanca Varela una de sus expresiones más depuradas y trascendentes. Su obra representa un punto de inflexión dentro de la tradición literaria hispanoamericana al proponer una escritura que renuncia a la exuberancia verbal para concentrarse en la densidad del lenguaje y en la exploración de las grandes preguntas de la existencia. A través de una voz de inconfundible originalidad, Varela convirtió el silencio, el cuerpo, la memoria, la muerte y los límites de la palabra en el núcleo de una poética que desafía toda clasificación generacional o estética.

Su importancia trasciende el ámbito nativo para inscribirse con plena legitimidad en el canon de la literatura latinoamericana. Su obra establece un fecundo diálogo con las corrientes intelectuales y artísticas del siglo XX, pero encuentra su verdadera fuerza en la construcción de un universo poético propio, donde cada palabra parece responder a una exigencia ética y estética de precisión. Múltiples veces publicada y traducida a diversos idiomas, también fue distinguida con algunos de los más importantes reconocimientos de la poesía iberoamericana.

La figura de Blanca Varela adquiere una importancia aún mayor cuando se la considera en relación con la escasa visibilidad histórica de las mujeres en la tradición poética peruana. Durante buena parte de los siglos XIX y XX, el canon literario del Perú estuvo dominado por autores masculinos, mientras que muchas escritoras fueron relegadas a un lugar secundario o quedaron fuera de las principales historias de la literatura, no por falta de calidad, sino por las condiciones culturales e institucionales que dificultaban su reconocimiento y difusión. Varela representa una ruptura decisiva. No solo logró ingresar al canon de la poesía peruana, sino que lo hizo desde una propuesta estética que nunca buscó legitimarse como una “poesía femenina” en sentido restrictivo. Con Varela se abrió el dique, y hoy Perú cuenta con mujeres poetas destacadísimas en todo el ámbito de nuestra lengua.

Y ya que hablamos de mujeres destacadas, nuestra sección Pensamiento incorpora un vibrante ensayo de Librada Altagracia Oneil Contreras, profesora e investigadora con doctorado en Investigación y Docencia, quien forma parte del Departamento de Ciencias Básicas y Humanidades del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA). Su trabajo indaga sobre el origen del conocimiento, y ahí entronca con otra preocupación, actualísima, que sobre el particular expresa Ariosto Antonio D’Meza: “La ignorancia ilustrada: las redes sociales y el nuevo malestar de la cultura”.

Pero el flujo de razonamientos no se queda allí. En la sección Debate, el poeta y académico santiaguero Fernando Cabrera sorprende con un ensayo en el que procura acreditar por qué el universo nos necesita para materializarse, trazando un arco teórico en el comportamiento del mundo cuántico cuando interviene el ser humano, lo que definitivamente conduce al reencuentro entre física y metafísica. En Debate también se reproduce discurso que diera César Sánchez Beras al recibir el Premio Biblioteca Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2026. Algunas de sus palabras no se distancian de esa indisolubilidad entre metafísica y física:

«Quiero soñar que, en cada barrio, en cada pueblo y en cada provincia de nuestro país existirá una biblioteca… y una escuela de música.

Que a través del arte se ilumine la conciencia.

Y que por la vía del conocimiento lleguemos a la libertad.»

Aparte, D’Meza prosigue con sus análisis de cine, esta vez bajo el sugerente tema “La ecuación imposible de la luz: Miroslav Ondříček y el desafío fotográfico de Amadeus”. Amable Mejía, colaborador habitual también, explaya su conocido imaginario en un poema inédito. Y nosotros colocamos una breve reseña de Manual para minotauros, el más reciente libro de ensayos del crítico y poeta Plinio Chahín.

Buena lectura.