1

Salida de una constelación de luceros,

la mano callada del anochecer

baja y trae hacia tu frente

una brizna de esperanza.

Su ingenuidad madura,

pálida,

es alhaja para el yacente desamparado,

en su lecho corrompido

por los rumores de la trinchera.

Su cabeza puede rodar hacia el cielo,

sus ojos enajenados, al atardecer,

pueden buscar alguna caricia

que responda

a sus manos desatadas.

Qué tristeza de cáñamo,

de sombra y de trigo,

la que el viento demente ha trenzado,

tierna y paciente,

extendida sobre los valles,

derramada sobre los páramos.

Asirla como un cáliz,

y bordar, hilvanar,

y coser el país de nuestros anhelos,

y luego, hilar, tejer, zurcir

tu sombra sobre una bandera;

estandarte izado

en el umbral de un día de tregua.

Ese rastrojo de lejanía

ya no responde a tu nombre;

los lindes del horizonte

cargan la tarde en su cañón,

con su hollín — húmedo

manto de armiño profanado —

y así la tarde se alza

y viene hasta los bordes

de nuestros ventanales.

Y para ti, ¿qué refugio queda,

reyezuelo migrante?

 

2

Al anochecer,

tras el tributo de las almas

cae la gesta del armiño.

Su proeza golpea su fieltro

y los cuencos de los ojos,

cual pesada moneda nocturna.

Hete aquí, atento a mis empeños,

ángel malherido,

triunfante;

tus dedos pálidos abrochan

tu manto de cenizas,

visitante de mi penar,

y de ningún otro condenado.

Hete aquí, altivo, desnudo,

en la mazmorra de barro;

he aquí el gesto retenido

en mis labios suplicantes.

Carcelero de esperanza,

avanzo mi frente

contra tu cabeza bermeja,

y el suplicio de mi fiebre

lo llevo a rastras, sellado contra los labios,

apenas comprensible;

la sed se aleja, al amanecer,

al compás de tus pasos,

zorro fugitivo

entre las ramas de una reseda.

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Nicolas Meusnier es poeta y director de escena. Nacido en Langon (Gironda) en 1990, desarrolla parte de su investigación artística en los territorios de la Gironda y las Landas. Realizó estudios de literatura, artes plásticas y teatro, e ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Burdeos, donde desarrolló una práctica artística profundamente vinculada a las cuestiones de identidad y a los relatos biográficos. Formado asimismo en canto y danza, continúa desde entonces una investigación situada en el cruce entre escritura poética, artes escénicas, imagen y pensamiento.